viernes, 12 de octubre de 2012

Un asesino blindado y un pequeño rebelde listo para la acción.

Un asesino como los demás (144)

- La anterior vez que nos vimos me dijo que no conocía a Ponciana Arteta, la asesina de su esposa.
- Así es, no tengo ninguna curiosidad por conocer a gente descarriada. A esta criminal la habrá perdonado mi Rosita, que Dios tenga en su Gloria. - Y se santiguó en el colmo del cinismo.
- El que no la ha perdonado es el asesino. Los asesinos no perdonan, verdad, Don Angel Luis?
"Ahora me vienes con jueguecitos sicológicos, pollaboba"
- No estoy en la mente de un asesino, pero creo que ninguno tenemos derecho a quitarle la vida a un semejante, y le aseguro que yo observo con facilidad este principio ético y cristiano, aunque usted se empeñe en "sicoanalizarme" para descubrir si soy un asesino.
- Hago mi trabajo.
- Ya, ya, y se le da muy bien el rol de "poli bueno", le felicito. "Y para qué se habrá traído a la gorda?... Quizá como refuerzo por si tiene que detenerme y me resisto"
- Está usted nervioso, señor Alegre?
- Debería estarlo?
- Le incomoda que se lo pregunte?
- Me recuerda usted al teniente Colombo, inspector, su técnica era la misma: descentrar o dar excesiva confianza al asesino con preguntas pueriles para luego pasar a otras rotundas. Pero hay una diferencia entre Colombo y usted, él sabía que tenía enfrente a un asesino, usted sólo sospecha que lo tiene y es una sospecha absurda porque yo no soy un asesino.


     ( Ponciana Arteta y el teniente Colombo, personajes aludidos en líneas anteriores )

El asesino se ocupó de no dejar el más mínimo rastro que pudiese delatarle. Aguardó a que cesasen los ruídos de pasos en la escalera para abandonar el domicilio y alcanzar rapidamente el portal. Crescenciano se sentía dichoso "una vez más" por haber llevado a cabo con éxito su acción justiciera.


  El rebelde sirio solitario precisaba moverse con mucho sigilo y celeridad para causar bajas al enemigo. No era fácil machacar a los hombres del tirano porque estaban muy bien pertrechados y su equipamiento guerrero no tenía nada que envidiar al del ejercito israelí.
El pequeño y temerario rebelde llevaba en sus bolsillos varios petardos de los más fuertes, y una máscara de Spiderman camuflaba su identidad.


Charo acongojada

Charo necesitaba contactar con Amelia porque se le había olvidado consultar un detalle de la rifa benéfica de la parroquia. "No puede ser, caray!" Amelia siempre estaba en su casa, incluso le hacían las compras las vecinas porque podía caerse en la calle. "Por qué diantres no coges el teléfono, Amelia?" Unas horas después llamaría a los servicios sociales pidiendo auxilio. La infeliz Doña Charo iba a llevarse el gran susto de su vida al enterarse del trágico desenlace de la infeliz Doña Amelia.


   Cuatro ojos escudriñaban el rostro del enigmático individuo que tenían ante ellos. El inspector Churriguera y la agente Calvo habían topado con un muro muy difícil de derribar. "A este sádico asqueroso habría que aplicarle la ley antiterrorista" - Fue otra de las ideas justicieras de la singular Felisa.
- Señor Alegre, estaba usted en el Parque Virgen Santísima del Escorial cuando nuestros agentes efectuaban un control de armas blancas, no es así?
- Sí, señor, muchos jubilados somos habituales de los parques, jardines, estaciones y bibliotecas.
- Usted se escabulló durante unos minutos aprovechando la debilidad de uno de nuestros agentes. (Capítulo 41)
- Debilidad que agradezco mucho porque mi vejiga reclamaba atención urgente. "Pues sí, amiguito, pudo librarme del cuchillo gracias al policía tonto. El asesinato de Ponciana Arteta me costó otro cuchillo" Si tiene alguna duda pídale información a mi urólogo.
Churriguera respiró hondo antes de pasar a la siguiente e interesantísima cuestión. El silencio se prolongó unos segundos. Felisa Calvo tenía una inquietud: Podría "desencajonarse" con facilidad una vez concluída la visita o la tendrín que sacar a tirones?
"Vaya, ahora hace una pausa larga, la misma estrategia del "Loco de la Colina" para que sus entrevistados dijesen alguna inconveniencia o se pusiesen nerviosos"
-Don Angel Luis, usted ha hecho el Camino de Santiago este verano, me equivoco?

( Continuará )

2 comentarios:

  1. Es para que no se hagan los episodios muy largos, que los lectores tengan tiempo para acudir a otros menesteres internáuticos. De todas formas, un pelín de suspense es esencial en los folletones.
    Feliz fin de semana pratense!

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