miércoles, 25 de julio de 2012

Cuestión de fe

Un asesino como los demás (81)

   En esta ocasión Purita dialogaba telefónicamente con su compañero del fin del mundo Paco. Lugar: Cafetería Mar Caribe.
- No lo olvides, Purita, tú eres una elegida, por eso el asesino no puede hacerte daño. A ti nunca te matará, Purita!
- Mira, Paco, yo estoy muy ilusionada con esto de la Felicidad Eterna, pero hay cosas que me suenan a monsergas. La muerte de Goyita me ha hecho abrir los ojos. Goyita también era una elegida y mira el final que ha tenido la pobre.
- A lo mejor Goyita no contaba con la suficiente fe y...
- Monsergas, Paco, monsergas!
- Purita, amiga mia, está flaqueando tu fe, debes creer en la Felicidad Eterna!
- Escucha, Paco, el otro día me dijiste que los seres impuros no pueden ver al asesino porque es un demonio, no?
- En efecto, Purita, pero no lo digo yo, lo dice nuestro Amado Maestro y está recogido en el tramo quincuagésimo-jornada nona de su doctrinario "Camino de la Eternidad Cíclica": "los demonios moran entre nosotros y sólo son visibles a los ojos de los elegidos. Mírale bien y nada podrá hacer contra tu mirada angelical, pues en tu mirada está la inteligencia del Sumo Hacedor Sempiterno. Pero los seres impuros padecerán los demoniacos ataques"

     (Los demonios, al igual que Rajoy, pueden hacerse invisibles con mucha facilidad. Todo está contenido en las enseñanzas del Amado Maestro)

- Pues bueno, el comisario me ha dicho que la gorda ha visto al asesino dos veces.
- No puede ser, miente!... de alguna forma tienen que engañar a la gente para disimular su incompetencia.
- Paco, la gorda me ha descrito al aseswino y su descripción coincide con el que conozco yo. Vale, pues sí, me está flaqueando la fe, como tú dices, pero hay cosas que parecen monsergas.
Las últimas frases las dijo en un tono inusualmente bajo.
- No te oigo!
- Paco, no puedo hablar más alto, tengo a la gorda aquí cerca y ya ha terminado de hablar por el móvil.
- Habla más altio, Purita!
- Adios, Paco. - Cortó la comunicación y se quedó mirando a su oronda protectora - Cuantos cruasanes llevas ya hoy, hija?
- Me los va a pagar usted?
- Sí, claro, lo único que me faltaba, ja! - Fue un ja seco y sardónico.
A Felisa Calvo le caía como el culo aquella vieja impertinente, y a Doña Purita le caía gorda su gorila, y ambas estaban obligadas a llevarse bien como buenas chicas.

  Sonó el maldito teléfono de las malas noticias en el despacho de Lopategui Serranillos.
- Cómo?!... Tres?!... Me está diciendo usted que han sido tres?!... Voy para allá ahora mismo.
Se puso la chaqueta en un plisplás y salió del despacho como una estampida. En su recorrido hasta el aparcamiento se cruzó con Daoiz y Velarde, Valdeminguilla con la fregona y varios agentes más, a los cuales no les dio tiempo ni de hacerle el saludo reglamentario porque pasó como un cohete.
- Hay que joderse, lo que me faltaba ahora!

(Continuará)

5 comentarios:

  1. ¿Tres qué? Se me han puesto los pelos de punta porque no creo que sean los cruasanes que se ha zampado la agente Calvo.

    ¡Hasta mañana con impaciencia!

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  2. Nada menos que tres... y a la vez!, je, je!, el nueve jefe se va a volver loco. Tengo escrito ya hasta el 85 y hay muchas sorpresas, ya lo verá.
    Mil gracias por seguir leyéndome!
    Salud y que se mejore la "patuca", como dicen en Cantabria.

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  3. Ah, en el capítulo de mañana aún no encontrará la respuesta, viene en el de pasado mañana. Sorry!

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