jueves, 13 de septiembre de 2012

Don Angel Luis las mata bien muertas!... o no es él?

Un asesino como los demás (122)




( Comisaría, comisario y polis de ficción, como en este novelón, que toda la vida es sueño y los sueños sueños son, ya lo dijo Calderón, tolón, tolón! )

Tomo la palabra el inspector Molina:
- Con todos mis respetos, jefe, pienso que no debemos dejarnos llevar por la euforia. No tenemos absolutamente nada.
- Cómo dice?
- Ese hombre no ha sido identificado, al menos de momento, como el asesino que buscamos. No tenemos la más mínima prueba de sus execrables crímenes como para permitirnos echarle el guante ahora. No tenemos motivos ni para retenerle en comisaria dos minutos. Estamos de acuerdo, la agente Calvo y el agente Valdeminguilla le han identificado, e incluso el fugitivo Ubaldo García, pero no olvide que todo se basa en el testimonio de una señora, Purificación Castro, que sostiene que ese individuo es el asesino. Ni siquiera Ubaldo García le vio la cara.Pero la acusación de esta mujer carece de fundamento. No olvidemos que su testimonio se basa simplemente en que el hombre la ayudó a subir a su casa el carrito de la compra e inmediatamente se marchó.
- Ha declarado que intentó asesinarla. - Trató de defender su dignidad de jefe el Jefe.
- Y puede que incluso así fuera y que algo le retuvo en el último instante, pero no hay pruebas sobre ese "intento de asesinato" porque no hay testigos que les viesen entrar en el portal juntos, y aún así  la acusación carecería de consistencia. Un abogado incluso diría que la señora se lo ha inventado. "La palabra de la señora no es una prueba jurídica" diría el abogado. Como usted sabe, este sujeto ha sido visto en la misma zona en donde se han cometido algunos de los asesinatos, un triángulo formado por la Avenida Ministra Teresa Coscojuela, el Colegio Comandante Che Guevara y la Parroquia del Divino Pastor. Yo mismo tracé esas líneas en el mapa en este despacho, (Ver capítulo 77, "El triángulo") pero no hay testimonios de que el sospechoso haya sido visto rondando por las inmediaciones de los domicilios de las víctimas en las horas o minutos próximos a los crímenes. Es como si hubiese un asesino real, del que ignoramos todo, y un hombre que se deja ver por la calle con sus nietos y al que le atribuye Doña Purificación la condición de asesino.
- Dos personas distintas?... ("Este hombre nos ayuda a acercarnos al asesino con su jodido triángulo y ahora quiere hacernos perder la fe en nuestro sospechoso")
- Eh... o la misma, no lo descarto, pero no tenemos pruebas contra la persona... "conocida" por nosotros.
- Hay una evidencia, introdujo el cuchillo en la mochila de Ubaldo García. (Ver capítulo 48)
- Ya, un cuchillo sin huellas... sin huellas de otra persona, pero sí con las huellas de Ubaldo García. Y hay que tener en cuenta que sólo disponemos del testimonio de Ubaldo García, que se lo pudo haber inventado todo y el cuchillo era suyo. E insisto en que este hombre no estaba en disposición de ver bien a la hipotética persona que hipotéticamente introdujo un cuchillo en su mochila.
- Coño, también se podría haber inventado que le metieron la pistola en la mochila y que también se puso a manosearla.
- Si al menos se hubiese rastreado por el monte en busca de huellas... hablaríamos de otra persona en el lugar de los hechos, pero nadie estaba por la labor de creerle al vidente.
- No olvide, inspector, que es más que probable que con ese cuchillo fuese asesinada Ponciana Arteta en un chabolo próximo a la casa en donde Ubaldo García mató al colombiano.
- Sí, pero no nos olvidemos tampoco que el modus operandi en este asesinato fue distinto al de los anteriores. El asesino se ensañó con la víctima como un auténtico sádico. (Ver capítulo 47)
Interrumpió el interesante debate cara a cara el inspector Churriguera.
- Quizá con razón... o con una razón de venganza para ser más exactos. Ponciana Arteta y Gerarda Cabrales (la segunda fue asesinada en la cárcel) fueron las asesinas de la mujer de nuestro sospechoso. 


 






               


( En la foto de arriba: Ponciana Arteta; Abajo a la izquierda: Gerarda Cabrales. Abajo a la derecha: Luz Divina San Evaristo, asesina de Gerarda Cabrales)

Volvió a intervenir el Super Jefe:
- De nuestro sospechoso, sí, señor, el mismo que se nos escabulló en el Parque Virgen Santísima del Escorial por la torpeza de Valdeminguilla. - Y se dirigió a Molina con una ráfaga de orgullo en la mirada - Ese individuo, Angel Luis Alegre Santaflauta, es el asesino en serie que buscamos, inspector Molina, sin menospreciar sus argumentos, que me han parecido muy acertados. La conclusión es evidente, tenemos pillado a un asesino en serie pero no tenemos pruebas. Nos sobran indicios pero no hay pruebas. Es inaudito, diecinueve asesinatos y ni un rastro que nos permita echarle el lazo. - "Posiblemente veinte", pensó Churriguera - Pero yo se lo voy a echar, por mis cojones que le voy a echar el guante a ese cabrón! - "Oh, qué vocabulario de poli de película!" - ironizó Churriguera.
- Y mañana continúa el circo, - Apuntó el inspector Argoitia - el periodista Flabio Oriñón va a entrevistar a Purificación Castro para añadir morbo a la historia.
- Dejemos lo superficial a un lado, Argoitia. - Endureció el tono y la mirada el Super Jefe - Nuestro objetivo principal y urgentísimo es conseguir pruebas mientras mantenemos una vigilancia férrea sobre el sospechoso. En estos momentos hay un detective de Scotland Yard siguiéndole los pasos en Manchester, no sea que le de también por cargarse a alguna vieja inglesa. Churriguera, a usted le corresponde dar el siguiente paso, le hará esa "visita rutinaria" de la que ya está avisado por su hija, pero en esta ocasión debe apretarle las tuercas para ponerle muy nervioso. - Se repanchingó en su butaca - Mi ilusión en estos momentos es conseguir una confesión de ese hijo de puta!
Todos sonrieron menos Molina que estaba abstraído en un pensamiento personal e intransferible: "Por qué la agente Calvo se pone tan nerviosa cuando me ve?"
Y la mente analítica del inspector Argoitia se rendía a una afortunada reflexión: "El tal Angel Luis tiene que ser el asesino porque no se entiende que se haya dejado insultar por la vieja sin defenderse, sin denunciarla o sin pegarla una bofetada"
Y esto no se lo había inventado Doña Purita: El conductor del autobús declaró a los agentes que le entrevistaron que "la señora que salía en la tele había despotricado contra un hombre que se bajaba muy rápido del autobús, pero que él no pudo verle la cara al hombre"

( Continuará )

3 comentarios:

  1. El inspector Molina tiene razón en ser cauto por la falta de pruebas, pero su colega Churriguera está más acertado en sus apreciaciones al considerar que el sospechoso lo es, no sólo por andar siempre por la zona, sino por el ensañamiento con Ponciana Arteta, asesina de su esposa.

    Pruebas no hay, pero evidencias a manta y nunca deben desdeñarse.

    ¡Vamos arriba!

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  2. Tengo que alejarme de las pruebas concluyentes si quiero llegar a Diciembre, je, je!, aunque el señor periodista siempre crea que ya llega el final.
    Buen fin de semana y gracias por seguir visitándome!

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