lunes, 22 de octubre de 2012

Adios, hermana!

Un asesino como los demás (152)



Y aquí tenemos, señoras y señores lectores/as, a la poli Felisa Calvo rodeada de putas barriobajeras. Fue así como despidió a su hermana Basilisa en el tétrico tanatorio para indigentes del Paseo de los Olmos y en el Cementerio del Paseo de los Pinos.
Las hermanas Calvo Delgado no se hablaban desde hacía tres lustros, nada que envidiar a otros muchísimos hermanos anti-fraternales, padres e hijos odiándose, maridos y esposas, suegros y yernos, etc., etc. (Don Borbón no se habla con su negociante yerno sin ánimo de lucro Urdangarín; Don Muñoz y Doña Pantoja sólo se ven durante el juicio; La Baronesa y su hijito se reunen para hablar de cuadros en presencia de sus abogados) Pero toda esta lógica no sirvió para que evitase deprimirse. Tan sólo ahora la dio por pensar  (en los entierros nos da por pensar en lo peor de nuestras vidas ) que había perdido la oportunidad de disfrutar de su única hermana.





( Las hermanas Calvo Delgado cuando aún se relacionaban aunque ya habían empezado a odiarse. En la siguiente imagen: Basilisa Calvo, "Flora", en un descampado próximo al polígono industrial  Infanta Cristina de Borbón)

Basilisa fue una salvaje que le llegó a propinar una paliza a su padre porque este no la permitía salir con su primer novio. Además, la insultaba llamándola gorda sebosa y otras cosas peores. (Las dos niñas eran gorditas y las decían en el barrio "Las Gordis") Un día aprovechó que su progenitor estaba borracho de solemnidad para hincharse a darle patatas y puntapies, e incluso le clavó un tenedor en la cara. Un año después se marchó de casa tras otra bronca en la que ambos se demostraron su desafecto destrozando muebles y lanzándose objetos diversos, trozos de pan, un parchís, un paraguas y la colección de figuritas de porcelana de motivos campestres.
Basilisa y Felisa tuvieron sus diferencias porque la hermana mayor andaba con malas compañías y la pequeña ya quería ser policía.
"Jesús, qué calamidad, ha terminado acuchillada la pobre!"
Las putas más viejas lloraban con cierta teatralidad, las demás se limitaban a cumplir el trámite y enseguida buscaban la puerta porque decían que los muertos les daban "yuyu"
Miro por última vez a la hermana con la que había compartido juegos infantiles, broncas de adolescencia y unos padres impresentables y se le escapó un susurro de dolor, "Adios, hermana mia!", mientras sendos lagrimones hacían camino por sus mejillas.

En la segunda semana de Octubre se hizo la calma en el Divino Pastor. Las relaciones diplomáticas entre el Jefe Superior y el líder religioso musulmán, con la colaboración de algún político conciliador, apaciguaron los ánimos de las turbas, tanto de moros como de cristianos (cristianos ateos incluídos) El iluminado barbudo se hizo a razones - milagro de Mahoma o de algún santo del repertorio católico - cuando el Gran Madero le convenció de que la reprobable acción había sido cosa de niños. "Niños que ya caminan por la senda del pecado y la perdición", argumentó el representante de Mahoma y de Alá en territorio español o de Al Andalus. Y así la mecha quedó dispuesta hasta que alguien volviese a encenderla.
Manolín y El Tordo hicieron un pacto de sangre por el que se comprometían a no revelar a nadie que Manolín fue el autor de la pintada-putada del escándalo. El pacto consistió en mezclar sus sangres, conseguidas con el vidrio de una cocacola rota, y pronunciar una frase solemne con la mano derecha puesta sobre un catecismo que le había regalado hace años el padre Glorialdo a Manolín. (Antes de que empezase a regalarle caramelos para intentar meterle mano): "Juro por mi honor de caballero cristiano que nadie ha de saber que yo pinté la pared de la iglesia de los moromierdas" ( Posiblemente esta escena hubiese provocado una sonrisa de Mark Twain por recordarle a sus aventureros Tom Sawyer y Huckleberry Finn )




( Continuará )

sábado, 20 de octubre de 2012

La furia de Alá

Un asesino como los demás (151)


El policía ful tropezó en su loca carrera contra una camilla conducida por dos enfermeros que trasladaban a un enfermo terminal. Uno de los enfermeros le increpó: "Mire por donde va, coño!" El estrambótico uniformado consiguió encontrar el ascensor y enseguida se plantó en la planta baja. La calle! la libertad!, los coches!, guau!...





Finita hacía manitas con Valdeminguilla en una habitación casi vacia de la planta cuatro. (Sólo había allí un enfermo y estaba más muerto que vivo, así que no se enteraba de nada) Su sorpresa fue mayúscula cuando aquella rubia, rizosa y guapísima, le atrajo hacía su cuerpo de tentadoras curvas besándole la boca y acariciándole el pene por encima del pantalón. El patético Valdeminguilla se sentía en la Gloria Divina porque jamás en su anodina vida le había sucedido algo tan maravilloso. La verdad es que hubiese servido también una mujer vulgarcita, dado lo repremido que estaba nuestro héroe policial.
Y de pronto la rubiales consultó el reloj de su móvil y cambió el chip.
- Me tengo que ir, cariño, se me hace tarde.
- Vo-vo-volverás? - Balbució el fascinado y empalmado Valdeminguilla.
- Por supuesto, chao!
Y la libidinosa vikinga desapareció de sus ojos de besugo encoñado.
Dos minutos después, el idealista agente abría las puertas de la habitación 427 y se encontraba con su compañero Sanchidrián en la cama, atado y amordazado. Rompetechos había volado.









( Entre listos y bobos anda el juego. Dos veteranos personajes del novelón han protagonizado esta movidita secuencia con la colaboración de "Finita" y el gran papelón de Sanchidrián )

La ira de Alá se mostraba en las múltiples algaradas callejeras, algunas de carácter más violento. Los mahometamos no toleraban aquella pintada ofensiva que ridiculizaba a su amado profeta. Las fuerzas del orden no daban a basto aporreando a manifestantes y enchironando a los cabecillas, que luego eran puestos en libertad y se sumaban nuevamente a la kale borroka musulmana.
- Ay que joderse, en los Estados Unidos fue un soplapollas y aquí ha sido un niño! - Tronó el Super Jefe Lopategui Serranillos. La altura a la que se había hecho la pintada y las huellas de pisadas revelaban  que el autor de la afrenta al Islam había sido un mocoso. A Molina - presente junto a Argoitia en el despacho del Mandamás - le vino a la cabeza la imagen del hijoputilla de los petardos, o más bien la fugaz imagen de un cuerpo delgaducho con una careta de Spiderman.






( Qué Alá nos asista, la que ha liado Manolín!... Como le descubran lo acribillan a tiros, igual que a la niña de Afganistán )

Felisa Calvo tenía un permiso para asistir al velatorio y entierro de su hermana Basilisa-Flora. Los de la científica no tenían ninguna duda: el asesino de Flora y de Doña Amelia era el mismo, y en ningún caso se trataba del señor Alegre Santaflauta. Lopategui Serranillos pidió refuerzos para contener a las hordas musulmanas. Daoiz llegó con una noticia peor:
- Señor, se están concentrando grupos de falangistas, Plataforma por España Imperial, Manos Limpias Sector Político Militar y Caballeros Templarios contra el Islam en las inmediaciones del Divino Pastor, y es que en la parroquia han aparecido pintadas que dicen: "Muerte a los perros infieles cristianos", "Cristianismo, basura de la Humanidad", "Mahoma pide venganza", "Jesucristo se tiraba a María Magdalena"...
- No siga, no siga, que me va a dar un infarto!... Hay que joderse, esto es una mala pesadilla!... Tiene más alegrías que darme?
- Esto... me temo que sí, señor. Rompetechos se ha fugado... eh... vestido de policía.
- Me cago en la hos... Quienes estaban de guardia?
- Sanchidrián y Valdeminguilla.
Se dejó caer en la butaca y resopló. Las malas lenguas dicen que dijo entre dientes: "Me cago en Valdeminguilla y en su puta madre"

( Continuará )




viernes, 19 de octubre de 2012

Chupadas en la noche

Un asesino como los demás (150)

Manolín necesitaba de la colaboración de El Tordo para su siguiente operación. El famoso "Tordo" era el golfillo con el que más se sentía identificado el nieto de La Bestia. ( Anterior correría de Manolín y El Tordo en el capítulo 117 ) Gracias a su amiguete contaba ahora con un spray de grafitero para llevar a cabo su acción nocturna. El hermano mayor de El Tordo era grafitero. "No se dará cuenta, tiene muchos", dijo el ladronzuelo fraterno.
Manolín salió de su domicilio con mucho sigilo, llevándose en el bolsillo las llaves de su madre, las de casa y las del portal. (Doña Encarni dormía con somníferos desde que empezó el lío de su padre) Para realizar esta acción se valdría él solo, como cuando atentó contra el coche camuflado de la pasma; además, El Tordo no podría haberle acompañado porque en su familia numerosa siempre había alguien alerta por la noche, o bien tragándose cualquier rollo de la tele, o bien asaltando el frigorífico, y el abuelo se levantaba cada media hora a mear. La cosa es que el abuelo era un cabrón porque tenía su orinal en la habitación, lo hacía por joder, porque sabía que el Evaristo, el hermano mayor de El Tordo, el grafitero, se hacía pajas en el vater.
Sigilosamente salió del portal y sigilosamente caminó por la acera de los nones durante un rato. El sigilo debía ser extremado porque a estas horas de la noche no era normal que un niño anduviese solo por la calle. Al detectar la presencia de algún noctámbulo se ocultaba entre los coches o contenedores o corría a acurrucarse junto a algún portal. En su pequeña mochila llevaba una careta de Batman y el spray. En el caso de que algún coche de la bofia le sorprendiese, se pondría rapidamente la careta y emprendería una huída velocísima. Confiaba mucho en su calidad de esprinter, dado sus éxitos anteriores.







Torció por la tercera calle a la derecha y llegó hasta una coqueta plazuela presidida por una soberbia estatua "En homenaje al literato Iñaki Zurbano" Siguió por la calle lope de Vega (otro literato) y en cosa de diez minutos pasó frente al colegio público Comandante Che Guevara, que aún mantenía su ofensivo nombre pese a las reticencias del PP ( Se rumoreaba que el señor De Guindos ya estaba en ello) Y siguió por la acera de los pares del Paseo de los Olmos, ya directamente a su objetivo.

Sigilosamente también se movía otro pajarraco nocturno, el orate Crescenciano Cano, animadísimo ante la posibilidad de que esa noche fuese la definitiva. "Esa cerda no tiene derecho a seguir viviendo", desvarió el loco mientras acariciaba el mango del cuchillo caminando en dirección a la mezquita. Dos calles más allá de la imprescindible mezquita arrancaba la carretera que conducía al polígono industrial Infanta Cristina de Borbón.
Se detuvo alarmado en el momento en que pasaba junto a la mezquita y sintió una presencia cercana. La nubes cubrían la Luna. Manolín también se asustó, primero al oír los pasos del recién llegado y luego al no oirlos. El intruso se había detenido súbitamente. Manolín también dejó de grafitear. Y en el instante mismo en que el rapaz iba a salir corriendo, el espectro reemprendió la marcha. Vio su silueta alejándose hacia el Paseo de los OLmos y respiró aliviado.
"Era un enano o un niño? - Se preguntó el asesino novato. - "Qué coño estará pintando?, marranadas, seguro!"

A la mañana siguiente, policías y ciudadanos se encontraron con dos desagradables sorpresas. En el polígono industrial Infanta Cristina de Borbón apareció el cadáver horriblemente mutilado (es una expresión típica de las crónicas de sucesos, pero se ajusta a la realidad porque estaba horriblemente mutilado) de Basilisa Calvo Delgado, alias "Flora", sin domicilio conocido (Oveja negra de su familia y hermana mayor de la agente Felisa Calvo, aunque no se hablaban desde hacía quince años) La descarriada Flora había muerto con las botas puestas, haciendo lo habitual de cada noche, arrodillada ante un hombre malo.
La otra noticia desató las iras de la población musulmana del mundo entero, pues enseguida se corrió la noticia por Internet. En la pared de la mezquita habían escrito en grandes caracteres: "Mahoma me chupa la pilila"

( Continuará )

jueves, 18 de octubre de 2012

El Super Jefe y el Super Asesino cara a cara.

Un asesino como los demás (149)

Todos los pueblos, ciudades o barrios tienen sus ladrones que presumen de honrados, sus pederastas laicos o religiosos, sus macarras políticos o no, sus ultras futbolísticos, políticos o religiosos, sus tontos de baba y sus niños "incorregibles" Manolín, con sus doce añitos, pertenecía a este último grupo, y como los extremos se tocan, el enfant terrible estaba planeando tocarle los cojones al ultra religioso, el barbudo odioso de la mezquita que había tenido la osadía de meterse con su abuelo.




( Típica mezquita imprescindible en el paisaje español. Del señor Jomeini sí se pueden poner imágenes, y he elegido esta porque refleja muy bien su dulce semblante )

Don Angel Luis Alegre Santaflauta, sospechoso número uno de 19 asesinatos a sangre fría, (20 para la contabilidad de Churriguera) sólo superado por El Arropiero con sus 47 víctimas, fue conducido a dependencias policiales e interrogado por varios inspectores. Se trasladó a comisaria por su propio pie mientras un grupito de policías le seguían muy de cerca para evitar la acción de los exaltados. El mismísimo Lopategui Serranillos estuvo presente en el interrogatorio. Y mucho antes de que se cumpliese el tiempo establecido para la retención de un sospechoso, le permitieron que se marchase. Pesaba además en el ánimo de las autoridades policiales las denuncias que el señor Alegre había puesto contra Purificación Castro Allendelagua, Flabio Oriñón y Tele 10. No existían antecedentes a este respecto, jamás un presunto asesino había denunciado a sus denunciantes. Las últimas frases que cruzaron Lopategui Serranillos y Alegre Santaflauta fueron muy elocuentes:
- Considero que esto ha sido un atropello, señor policía, una vulneración de mis derechos constitucionales, dado que no existe la más mínima prueba que me relacione con estos asesinatos, pero no pienso emprender ninguna acción legal contra ustedes porque entiendo que están presionados por un sector de la sociedad excesivamente radicalizado e idiotizado por la vieja y el periodista marrullero.
- Señor Alegre, hemos sido sumamente respetuosos hacia su persona. La prueba es que no le hemos citado a declarar hasta que los gritos de ese "sector de la sociedad excesivamente radicalizado" se ha oído demasiado fuerte. Pero le voy a decir algo, caballero, y denúncieme si le da la gana. Va a llegar un día, y creo que no va a ser a mucho tardar, en el que usted y yo nos volveremos a ver la cara, pero usted no me hablará con el tono prepotente que está utilizando ahora. Señor Alegre - y le apuntó con un dedo a la cara - soy perro viejo y en mi oficio no me la dan con queso tan facilmente. Es usted un especialista borrando huellas, camuflándose en la noche o en un bosque, creando coartadas perfectas o burlándose de un policía como mi agente Valdeminguilla, pero cuando la cuenta suma ya 19 o 20 asesinatos, no es tan fácil salir impune y mucho menos ahora que conocemos su cara. Estoy seguro de que ha cometido algún error y pronto lo sabremos, y le aseguro que, llegado ese momento no será conducido a comisaría con tantos miramientos como hoy. Todos los asesinos en serie españoles terminaron cayendo, unos más tarde y otros más temprano, por si usted no lo sabe.
Lo sabía porque había visto el programa especial de Tele 10, pero esta vez prefirió no rechistar. Eso sí, la prepotencia la mantuvo aunque sólo fuese en la mirada. A Don Angel Luis no le hacía nadie bajar la cabeza ni desviar la vista. Aquel policía cabrón le había cogido ojeriza porque se sentía un fracasado, y ahora se le empezaba a poner difícil el objetivo en el que más insistía Rosita: matar a aquella desagradable vieja que respondía por Doña Purita.


   (En los polígonos industriales también hay industria sexual )

La Flora era una vieja pajillera, una vieja prematura, que operaba por las noches en el polígono industrial Infanta Cristina de Borbón (Varias asociaciones cívicas y partidos extraparlamentarios habían iniciado una campaña para que se le cambiase el nombrecito al polígono) El neoasesino Crescenciano tenía en su punto de mira a Flora desde hacía un tiempo. Varias noches estuvo en un tris de intentarlo, pero le disuadieron los muchos coches que rastreaban la zona en busca de putas más jóvenes, y también la presencia de alguna patrulla policial. La idea del asesino en serie en ciernes era llevársela a un callejón próximo y darse una satisfacción sexual en forma de felación antes de cargársela. El muy inconsciente, que en su locura se creía el asesino en serie más buscado de España, ya había cometido un error de bulto: la taza de café que le sirvió Doña Amelia fue a parar al laboratorio de la policía científica, y ahora se proponía dejar su esperma en la boca de la pajillera Flora, y la agente Felisa Calvo estaba intrigadísima porque su vecino el loco había mudado de hábitos nocturnos. Ahora salía por la noche y regresaba de madrugada con las primeras luces. Las viejas escaleras del viejo inmueble crujían con las idas y venidas de Crescenciano, el hombre dispuesto a terminar con todas las abuelas del mundo.
Felisa empezaba a sentirse mal, presentía que algo malo iba a suceder y muy pronto, algo que le iba a afectar directamente a ella.

( Continuará )


miércoles, 17 de octubre de 2012

Célebres asesinos en serie

Un asesino como los demás (148)

El entierro y funeral de Doña Amelia del Rosal contaron con una multitud de asistentes, incluyendo políticos y representantes de las más diversas asociaciones, mayoritariamente feministas. No hubo aparato circense como sucediera con las hermanas Aguilas Imperiales, ni actos de kale borroka como cuando enterraron a Cat Woman. Pero quién le iba a decir a la pobre Doña Amelia, una sufrida mujer anónima sin más seres queridos que sus vecinas y su fiel amiga Charo, que iba a ser despedida en olor a multitudes como si se tratase de Tierno Galván o Santiago Carrillo.




( Imagen obtenida durante la cabalgata funeraria en honor de las hermanas Aguilas Imperiales. Se trata de la prestigiosa agrupación de majorettes "Leonas Barcelonesas" )

Los reporteros morbosos se hincharon a hacer fotografías y videos de Doña Charo y las otras vecinas llorando a moco tendido. El señor obispo tuvo un rasgo de generosidad y permitió que el padre Glorialdo saliese de su cautiverio para despedir a la que había sido una de las más competentes catequistas de su parroquia. Eso sí, le ordenó a Sor Auxiliadora que no le perdiese de vista ni un segundo. Manolín estuvo tentado de lanzarle un petardo, pero desistió porque había demasiada pasma controlando la movida, incluídos polis de paisano de esos que gritan "No me pegues, soy compañero!"
Monseñor Rouco Varela aprovechó la presencia de cámaras para arrimar el ascua a su sardina: "El independentismo traerá más paro, promiscuidad sexual y asesinatos, y hasta es posible que se incremente la venta de preservativos"
Don Angel Luis se abstuvo esta vez de asomarse al balcón porque ya sabía todo cristo en dónde vivía. Así es que siguió la retransmisión de las exequias fúnebres por la tele entre bloque y bloque publicitario y algunos momentos de zaping. Esa noche no pensaba perderse el programa especial de Tele 10 sobre los más famosos asesinos en serie españoles.

  Entre 1.964 y la fecha presente, nueve hombres y dos mujeres se habían dedicado a matar bichos humanos en serie en España. El liderazgo lo ostentaba un tal Don Manuel Delgado Villegas, alias "El Arropiero". 47 víctimas, casi nada!... Los mató entre 1.964 y 1.971. Don Angel Luis está aún muy lejos de ese record. Y dos datos curiosos: Le pillaron en 1.971 por el asesinato de su novia y la policía sólo pudo probar 8 de los 47 asesinatos. Murió en 1.998 en la cárcel por una afección pulmonar.



 

( Fotos de la izquierda: El Arropiero de joven y en una entrevista en la cárcel. A la derecha: El Mataviejas en foto y en una recreación artística )

Don Antonio Rodríguez Vega fue conocido como "El Mataviejas" porque practicaba la misma especialidad que Don Angel Luis: mujeres mayores. Se cargó a 16 mujeres de Cantabria entre 1.987 y 1.988, en un añito nada más, todo un record!... Don Angel Luis ya le supera porque lleva veinte, pero nuestro asesino no es tan inmoral como El Mataviejas cántabro porque aquel abusaba sexualmente de las infelices señoras. Murió apuñalado en la cárcel.
Don Francisco García Escalero ha pasado a la historia como "El Mendigo Asesino", dado que sus ingresos los obtenía de pedir limosnas, como la Iglesia Católica. Confesó trece asesinatos y se probaron once. Tampoco alcanzó la bonita cifra de Don Angel Luis: 20. Don Francisco degollaba a las víctimas, la mayoría mendigos, y profanaba tumbas. Fue ingresado en un hospital penitenciario por padecer esquizofrenia, alcoholismo crónico y trastorno de la inclinación sexual, incluída la necrofilia.
Pues nada, que Don Angel Luis es más normalito que estos, pero Crescenciano Cano, sin embargo, sí está bastante jodido del tarro.




( "El Mendigo Asesino" en dos fotos y un dibujito ambientado en su vida )

( Continuará )

martes, 16 de octubre de 2012

El ministro no tiene a su asesino

Un asesino como los demás (147)

Durante los días siguientes, la opinión pública vivió conmocionada por un suceso inesperado: el asesinato de una enferma y humilde anciana que vivía sola en un pisito de renta antigua. Doña Amelia del Rosal era la nueva víctima de la barbarie humana en España, un país que no estaba en guerra ni sufría la alta tasa de criminalidad de Venezuela, México o Guatemala. Y el suceso fue inesperado porque la gente pensaba que el asesino en serie era Don Angel Luis Alegre Santaflauta y que la policía, en una muestra de incompetencia absoluta, aún no lo había detenido. En que estaba pensando la maldita policía?... preguntábase la bendita ciudadanía. Acaso su misión se limitaba a aporrear ciudadanos inocentes en la estación de Atocha u otras áreas de indignación social?




( Esta imagen ilustra muy bien el seguimiento que hacen los medios de comunicación de las protestas del pueblo en la vía pública )

Grupos de ciudadanos enfurecidos se acercaron hasta el portal de Don Angel Luis con la intención de lincharle. Lopategui Serranillos multiplicó el número de efectivos en el lugar y advirtió al presuntísimo que no se le ocurriese salir de casa por nada del mundo. Pero las siguientes horas fueron cruciales para la seguridad de nuestro hombre. Emisoras de radio y TV emitieron un comunicado de la Jefatura Superior de Policía en el que se decía que "el ciudadano Angel Luis Alegre Santaflauta no es culpable de este asesinato porque a la hora en que se cometió estaba siendo interrogado en su domicilio por un inspector del Cuerpo Superior de Policía ante la presencia de una agente y la vigilancia de otros agentes en la zona" Este comunicado dividió nuevamente a la opinión pública entre los que pensaban que el señor Alegre era la víctima de una conspiración montada por una vieja demente y un periodista sin escrúpulos y los que creían que la policía trataba de proteger al asesino por alguna razón especial. (Volvieron a barajarse las hipotesis de que fuese alguien de la Familia Real, la Banca o el Opus Dei)




       ( La Familia Real en los carnavales de Cádiz )

Todo el mundo estaba revolucionado y cada uno reaccionaba según sus convicciones o puntos de vista. Doña Purita se reafirmó en su idea de que el asesino era Don Angel Luis y no tuvo empacho en repetirlo ante todos los micrófonos que se le acercaron; Flabio Oriñón prefirió guardar silencio hasta ver por donde soplaban los aires. Sólo le faltaba esto después de la metedura de pata con la escritora, que el tal Alegre Santaflauta no fuese el asesino en serie; El inspector Churriguera y Molina apostaban por Don Angel Luis en cuanto a la autoría de "los primeros asesinatos" (20 para Churriguera, incluyendo el del Camino de Santiago); Conversión y Encarnación tenían un cacao mental del copón; El ministro se mostraba impaciente y en plan "una solución quiero", pero Lopategui Serranillos no se cansaba de repetirle que no había pruebas contra el señor Alegre; Ubaldo-Merlíng se sentía descorazonadísimo porque sabía a ciencia cierta (aunque fuese "paraciencia") que el tal Alegre era el asesino en serie, pero no podía manifestarse porque no iban a escucharle, y además iría derecho a la cárcel; "Imposible en estos momentos el show televisivo de Merlíng", le dijo Oriñón a Santurce; El imán Abdul Gandul echó más leña al fuego insinuando que las ancianas posiblemente le habían provocado al asesino; Se convocaron varias manifestaciones contra los asesinatos, contra el imán, contra los recortes del gobierno y contra Mourinho. (El Real Madrid estaba a ocho puntos del Barça, un escándalo!)


    ( Mourinho, Carrillo y Jesucristo, tres personajes muy cuestionados. Carrillo y Jesucristo han muerto y están en los cielos. Mourinho a lo mejor muere un día de estos de un berrinche )

Septiembre se iba yendo dejando atrás las temperaturas calurosas, pero anunciando un otoño político calentito. El eurocomunista Carrillo dejaba este mundo a los 97 años. Chávez y Obama luchaban para ser reelegidos. La nave Curiosity seguía enviando fotos de Marte. Aparecía un papiro del que se deducía la posibilidad de que Jesucristo hubiese estado casado y con hijos. El 25-S el pueblo rodeó el Parlamento en protesta por la política anti social del gobierno conservador, y la policía repartió hostias a discreción. A la Iglesia se la traía al pairo la crisis económica pero tomaba posiciones contra el señor Más y sus independentistas, incluídos los obispos catalanes.


        








( Cuatro imágenes de una época "confusa" )


Dos seres antisociales, uno jovencísimo y el otro sesentón, estaban a punto de entrar nuevamente en acción. (La noticia del "petardazo" de Manolín no había llegado a la prensa ni a Internet, y la policía prefirió ocultarla, lo cual le vino muy bien al infante terrible para librarse de la ira materna)
El asesino inmisericorde leía en la cama la novela "A sangre fría" de Truman Capote. "Buenísimo el relato de Don Truman, pero estos asesinos eran unos pardillos, se dejaron pillar enseguida"
La policía quiso pagarle la butaca rota, pero él lo rechazó alegando que estaba deteriorada. Don Angel Luis era ante todo un hombre honesto... y creyente.

( Continuará )










lunes, 15 de octubre de 2012

Mini Spiderman contra las fuerzas de ocupación.

Un asesino como los demás (146)

Una papelera puede volar por los aires o una persona puede perder un ojo por efecto de la explosión de un "petardito" de esos que tanto divierten a la gente inmadura en las fiestas. Su venta está prohibida en las tiendas de "chuches", pero muchos tenderos sin escrúpulos no dudan en vendérselos incluso a los niños. La mayor cantidad de pólvora la llevan los petardos de la clase III: 2'7 gramos, pero muchos fabricantes irresponsables llegan a triplicar esta cantidad, convirtiendo la bromita festiva en una putadita de carácter más serio. Las explosiones suelen ser tremendas y más bien suenan como bombas que como "petarditos" Y esta era la munición con la que contaba el rebelde Manolín para enfrentarse a las fuerzas opresoras que tenían sitiado a su abuelo.



 
Mientras las primeras sombras de la tarde noche se extendían por la ciudad, Manolín se deslizaba sigilosamente entre los coches aparcados avanzando sigilosamente hacia el opel corsa azul del enemigo. A ninguno de los peatones que transitaban por esa acera le llamó la atención un niño con una careta de Spiderman. Otro efecto hubiese tenido en el personal de haberse tratado de una máscara de Rajoy o de Artur Mas, pero Spiderman gozaba de muy buena prédica entre la grey infantil y era más querido por los adultos que cualquier político.


 Molina vio a un Spiderman canijo pasando ligeramente agachado por el lateral del coche de su ventanilla, pero no le dio ninguna importancia. Las conductas de los niños son muy difíciles de entender. El mocoso se alejó unos metros del coche por su parte frontal, pero de pronto giró rapidamente sobre sí mismo colocándose de cara al vehículo, extrajo una "bomba" de su bolsillo y...
- Ese crío nos va a tirar una piedra! - Gritó Molina.
No había terminado de decirlo cuando el petardo impactó en el parabrisas con un estruendo tremendo. BOOOM!!!...  El susto que se llevaron los polis fue morrocotudo. (Una señora que empujaba un carrito de bebé, sufrió un ataque de ansiedad. Minutos después llegaría una dotación del Samur para atenderla) Cuando reaccionaron Molina y Argoitia, el atacante ya llevaba una buena ventaja en su huída. No obstante, Molina le fue pisando los talones durante un rato calle arriba. Incomprensiblemente desapareció de su vista cuando ya creía que le había dado alcance. El rebelde estaba agazapado entre un contenedor de basura, varias cajas grandes de cartón de un estanco y un par de bicicletas encadenadas a una farola. Una mendiga rebuscaba en el contenedor basuril. Mini Spiderman le dijo a la mujer que como se chivase la cortaba el cuello. Esta sonrió mostrando un diente de oro porque era rumana de raza calé y no entendía muy bien el español o la jerga que hablase aquella criatura enmascarada.

  ( Imagen habitual en la Europa "del hambre" )

El enemigo se iba acercando peligrosamente a la posición de nuestro mequetrefe beligerante.
- Argoitia, tú sigue controlando el portal, que ya me encargo yo de este enano hijo de puta. - Oyó que le decía por el radiotransmisor al otro madero. Unos segundos más y le iba a descubrir.
Y el niñato ingobernable optó por una salida heróica. BOOOM!!!... La bomba estalló a los pies de Molina y el susto de ahora fue de órdago a la grande porque no se lo esperaba.
El desconcierto del enemigo fue aprovechado por el delincuente precoz para huir en una carrera velocísima, cruzando la calzada insensatamente y jugándose el tipillo entre el tráfico rodado incesante, zigzagueando y parando en seco mientras se producían varios frenazos y un ciclista sin casco se empotraba en la parte trasera de una furgoneta de El Corte Inglés con el anuncio "Rebajamos los precios"
Y el enanito diabólico lo consiguió. "Viva Spiderman!, Viva Spiderman!", gritó eufórico el jodidísimo nieto de su jodidísimo abuelo.
La mendiga rumana tuvo que ser atendida de un ataque de histeria, y es que no es fácil vivir en el corazón de Alepo, ni siquiera durante un segundo.

KRASH!!... La débil butaca terminó cediendo y la inmensa humanidad de Felisa Calvo se desparramó sobre las maderas rotas y la alfombra. El inspector Churriguera y Don Angel Luis aunaron sus fuerzas para poner en vertical a la despatarrada agente. La abochornada mega fémina policial, que estaba talmente colorada cual un hermoso tomate de Mazarrón, se sintió fatal cuando el asesino puso sus zarpas sobre ella para alzarla como un pesado fardo. Y en ese momento oyeron la explosión: "BOOOM!!!..."

Crescenciano Cano estaba más contento que unas pascuas. En cuanto descubriesen el cadáver y lo publicasen los periódicos, dispondría de más recortes de prensa para su particular "archivo del crimen"
"Je, je, voy a acuchillar a todas las arpías que te representan, Berciana, hija de puta, mala madre!"

( Continuará )