martes, 9 de octubre de 2012

Se masca la tragedia

Un asesino como los demás (141)

Don Angel Luis quería reivindicar su "inocencia", pero no le apetecía convetirse en otro bufón del mundillo telebasuril.
Y aquella misma tarde, el inspector Churriguera llamó a la puerta de su casa. Le acompañaba la agente Felisa Calvo.


Relato de varios episodios que suceden al mismo tiempo, y algunos se cruzan, en el barrio del Divino Pastor.

- Buenos días, inspector. Qué, otra visita rutinaria?
El inspector no pudo confirmar si se trataba de un sarcasmo porque no afloró ninguna sonrisa en el rostro de Don Angel Luis.
- No, digamos que esta vez es una visita especial, aunque hace dos días, cuando se planificó, sí iba a ser rutinaria, pero digamos que usted ha alcanzado una cierta notoriedad en pocas horas y eso merece una especial atención.
- Muy a mi pesar, créalo. Oiga, y también convierte en especial la visita el hecho de que haya policías controlando mi casa y siguiéndome por la calle?... Ustedes también se han creído lo que ha dicho la vieja mamarracha y ese periodista inclasificable?
- No se trata de lo que creamos o dejemos de creer, señor Alegre. Se trata de su seguridad, ya ha podido constatar usted como están los ánimos de algunas personas en la calle.


     Manolín burló la vigilancia materna porque su apabullada madre estaba entretenida hablando por teléfono con la tía Conver. El proyecto de sicópata tiró escaleras abajo hacia la calle. Al salir del portal se puso la máscara de Spiderman para que no le reconociesen. La intención del renacuajo cruel era llegar a la casa de su abuelo, que ya le echaba mucho de menos, y pasar la tarde con él. En la presente situación era peligroso salir con su amiguito "El Tordo"
Se sorprendió al ver a aquel viejo y a la policía gorda vestida de paisana entrando en el portal de su querido yayo. No tardó mucho en descubrir que había más policías, por lo menos los ocupantes de aquel coche azul. Había visto las suficientes pelis de polis como para saber que los dos mendas de aquel buga eran maderos. Estuvo tentado de acercarse a ver si se estaban haciendo una pajilla, pero se le ocurrió otra cosa mejor.

   Doña Amelia no esperaba visita aquella tarde, ni aquella ni casa ninguna, por eso la extrañó muchísimo que alguien llamase al timbre.
-  Quién es?... - Preguntó con su vocecilla lánguida de enferma crónica. A Doña Amelia la consumía un cáncer, pero alguien se había propuesto "liberarla" de este suplicio, y ese alguien estaba al otro lado de la puerta.
- Revisión anual de la instalación del gas, señora!
- Voy!, voy!


   - Yo simplemente cumplo con mi deber, señor Alegre. Espero de su parte la misma cortesía con la que me trató la vez anterior y que tenga la paciencia de responderme a varias preguntas.
- Naturalmente, siéntense ustedes, por favor, pero comprendan que mi estado de ánimo no es el mismo de siempre.
- Me hago cargo, caballero. "Empieza la comedia, veamos si eres tan buen actor y demuestras el mismo temple que la otra vez" - Se dijo Churriguera con talante positivo de tahur ganador.
"Verás, esta tía me va a terminar de destrozar la butaca con su tonelaje" - Elucubró el anfitrión observando la costosa maniobra de la poli obesa para acomodar su culo elefantiaco en la más bien estrecha butaca de orejas. - "Esta butaca está muy vieja y apolillada, no sé si resistirá"


   Doña Amelia condujo al "hombre del gas" hasta la cocina.
- Uy, estas casas antiguas dan muchos quebraderos de cabeza, se lo digo yo. Revise usted lo que tenga que revisar, hijo mio. Le apetece un cafelito?
- Es usted muy amable, gracias. "Vieja puta asquerosa, tienes los minuos contados. Seguro que tú también has permitido que tus hijos o tus nietos sean martirizados por repugnantes pederastas"
Se fue poniendo los guantes antihuellas.


   - No te puedo vender esos petardos porque son muy peligrosos, Manolín.
Don Alfonso, el tendero, había reconocido al niño terrible a pesar de su máscara de Spiderman.
- Esos petardos no se los puedes vender ni a los niños ni a los mayores porque están prohibidos. Así que si no me los vendes te denuncio, y además le cuento a la policía que le das besos y le tocas la pilila a Paquito.

( Continuará )

lunes, 8 de octubre de 2012

Don Angel Luis inocentísimo.

Un asesino como los demás (140)

Milagro!, los ruídos habían cesado en el piso de arriba. El loco entendió la advertencia de su vecina Felisa. Silencio... Quería silencio la gorda de abajo?, pues silencio!... Poco le faltaba ya para silenciar a la siguiente mujer. Repasó los recortes de prensa en los que se pormenorizaban los detalles de "sus" asesinatos de ancianas. "Ja, pronto caerá la próxima vieja estúpida!"
Crescenciano Cano Uribetxeberría, hijo de una mala mujer, la puta alcohólica Berciana, y víctima de su padrastro pedófilo Anastasio Hornillos, había terminado por creerse que él era el asesino en serie de ancianas, y ahora preparaba minuciosamente su próxima "ejecución": cuchillo, guantes, calzado silencioso, ropa oscura, pasamontañas, linterna...
"Ja, ja!, estoy deseando volver a ver los ojos suplicantes de una mala víbora pidiédome que la perdone la vida, ja, ja!"







La mejor defensa es un buen ataque

Don Angel Luis tomó la iniciativa desde el primer momento. Todo fue pisar tierra española y empezar a moverse en las direcciones adecuadas. Su nombre había aparecido publicado en la prensa de papel y en la digital. No estaba dispuesto a consentir tamaña iniquidad. Asesorado por un abogado de prestigio que había sido compañero suyo en el colegio, Don Dalmacio Seijas, puso sendas denuncias por difamación, perjurio, acusaciones temerarias, etc., etc. contra Purificación Castro Allendelagua, Flabio Oriñón y Tele 10. Y en el Defensor del Menor denunció el acoso al que estaba siendo sometido Manolín.
Pero eso no fue todo. En el barrio del Divino Pastor se mascaba la tragedia. No faltaron quienes querían lincharle o al menos romperle unos cuantos huesos. El imán de la mezquita dijo que para empezar no estaría mal cortarle las manos. Muchas personas le señalaban con el dedo y algunos jovenzuelos llegaron a increparle a viva voz. Pero el valiente asesino no se arredró y enfiló sus pasos con ligereza hacia el grupo de gañanes provocadores:
- Habeis olvidado muy pronto que esa tal Purificación está loca, soplapollas!... No la llamabais antes "la loca de la tele" y os reíais de ella?... Pues sabed que vengo ahora mismo de denunciar a esa mujer y al comemierdas del periodista que mandó a la tumba a María Cristina Peñaranda, el mismo intrigante que le ha recalentado los sesos a la vieja para facturar mucha publicidad en su televisión basura.
Casi tres docenas de transeúntes se habían apiñado alrededor de Don Angel Luis y sus "discípulos" y todos oyeron claramente el mensaje del hombre "ultrajado" Los jovenzuelos no contestaron. El valiente asesino estaba muy envalentonado porque había detectado la presencia de dos policías vigilando. En el caso de que los jovenzuelos hubiesen intentado agredirle, los policías no habrían tenido más remedio que protegerle. (Eran los inspectores Molina y Argoitia)


 ( El Imán Abdul Gandul también se posicionó en contra del sospechoso)

Con su hija Encarni tampoco se anduvo con miramientos. Ella colgó el teléfono cuando escuchó su voz, pero él la dejó un mensaje en el contestador en el que empleó un tono muy duro: "Encarni, eres una payasa por creerte lo que dicen una vieja loca y un periodista de la televisión basura. Y para que lo sepas: he denunciado en el Defensor del Menor el acoso que sufre Manolín. Espabila, Encarni, espabila!"
A la mañana siguiente salió a la calle con la camiseta de "Atrapen al asesino", eso sí, puesta por encima del jersey porque ya hacía fresquete en la península. Un par de cámaras de televisión le grabaron por la calle. No le importó que su imagen se hiciese pública, pero rechazó hacer declaraciones, tan sólo dos frases antes de perder de vista a los reporteros en el portal de su casa: "Esto es un atropello" y "El asunto está en los tribunales"
Don Angel Luis quería reivindicar su "inocencia", pero no le apetecía convertirse en otro bufón del mundillo telebasuril.
Y aquella misma tarde el inspector Churriguera llamó a la puerta de su casa. Le acompañaba la agente Felisa Calvo.

  ( Este reportero tuvo miedo del asesino y sólo le grabó desde lejos, como se graba a las famosas que se desnudan en sus yates. Muchos le increpaban y le grababan, pero también es cierto que otros muchos temían aproximarse )

( Continuará )


sábado, 6 de octubre de 2012

Los hombres de Felisa Calvo

Un asesino como los demás (139)







 Crescenciano era una bomba atómica a punto de estallar. Su odio hacia las mujeres se había incrementado en los últimos meses a medida que la esquizofrenia multiplicaba los estragos en sus abstractas neuronas.
Crescenciano Cano Uribetxeberría era atendido por Sor Auxiliadora, la misma monjita voluntariosa que visitaba al pederasta padre Glorialdo (últimamente a salvo de su verdugo Manolín) y a otros muchos seres desvalidos de los que viven en soledad en esos destartalados inmuebles de las grandes ciudades.
A duras penas conseguía Sor Auxiliadora que Crescenciano siguiese regularmente su medicación, y más difícil lo tenía para que dejase la blasfemia y los escándalos nocturnos, y eso que la buena de Sor Auxiladora, entre viaje y viaje en metro o autobús, rezaba por sus enfermos más necesitados.
Crescenciano acuchillaba fotos de su difunta madre, Doña Berciana Uribetxeberría, maldita zorra que  permitió que su padrastro, Anastasio Hornillos, abusase de él en su infancia.
Y una mujer de la vecindad sufría estos arrebatos de Crescenciano: la agente Felisa Calvo, su vecina de abajo. Muchas de las noches en las que la diligente y honesta policía no tenía patrulla nocturna, le tocaba soportar aquella cólera verbal y acuchilladora de fotografías maternas del misógino demente.
- Serpiente nauseabunda!, bicho diabólico!, arpía repugnante!... muere!, muere!, muere!..."

( Ver introducción a la figura de Crescenciano en capítulos 107, 109 y 119 )

Aquella noche la sufrida poli no pudo aguantar más y punzó fuerte y repetidamente en el techo con la punta del mago de la fregona. Se dijo que tenía que hablar otra vez con la monja para pedirla que pusiese fin de una santa vez aquellos jaleos nocturnos. "Que se lo lleven a un manicomio, hostias!" Y lo más jodedor era que Pelayo dormía a pierna suelta.
Sus complicadas relaciones con los hombres podrían resumirse en la siguiente clasificación:  El loco de arriba no la dejaba dormir; Pelayo dormía a pierna suelta y se le había desarrollado una barbaridad la "barriga cervecera", y la chupaba una gran parte de su sueldo porque no conseguía un currelo o no lo intentaba. "Joder, primero el Florencio y ahora este, parece que en vez de amantes tengo macarras"; Su  ex amante Florialdo había regresado a la ciudad y un día se lo encontró por la calle mirándola con cara de cordero degollado, aunque ella se hizo la tonta; Valdeminguilla la rehuía asustado desde el día del puñetazo; Molina la excitaba cada vez más, sobre todo porque los últimos días se daba en mirarla con una sonrisilla especialmente simpática; Y el Super Jefe la había ordenado que acompañase al inspector Churriguera en su visita al domicilio del presunto asesino.
"Jo, qué follonazo!" Se acababa de acordar de la que se lió a partir de su información sobre el presunto asesino disfrazado de ciego y la manipulación de aquel odioso periodista en el programa televisivo con la vieja chocha.
Milagro!, los ruídos y gritos habían cesado en el piso de arriba. El loco entendió la advertencia. Felisa se dio la vuelta e intentó dormir entre el concierto de ronquidos de Pelayo.



( Algunos de los hombres en la agitada vida de Felisa Calvo )


Don Angel Luis por derecho.

Don Angel Luis tomó la iniciativa desde el primer momento. El panorama debía cambiar para bien. Imposible devolver la vida a todas aquellas mujeres, pero se podían hacer otras cosas. Lo principal era recuperar el cariño de las dos tontorronas que tenía por hijas, Conver y Encarni, y poder disfrutar nuevamente de sus nietecitos queridos.
"La vida es bella!" - Esclamó insuflándose ánimos el carnicero prodigioso.

( Continuará )

jueves, 4 de octubre de 2012

El Barça es español

Un asesino como los demás (138)



Su fantasía le llevó a imaginarse a la noruega de la cruz a cuestas con el pelo teñido de negro y desnuda en el pasillo del avión.
Unos minutos después el aparato se empinaba hacia las nubes convirtiendo a Manchester un mapa de extensas zonas verdes y pequeñas venas grises por donde fluía el tráfico rodado.
"Papá, si eres tú el... entrégate en cuanto llegues a España"
"Pues va a ser que no, querida.


  

- Mira, hija, yo esta noche me he despertado un montón de veces pensando que a lo mejor no es él.
- Dios te oiga, pero... Ay, Conver, yo creo que sí es él!
- Pues yo pienso que nosotras no podemos hacer nada, tan sólo esperar a ver qué pasa. Esto no está en nuestras manos, Encarni. Yo ya he hecho lo que podía hacer.
- Abandonarle en Manchester?
- No me refiero a eso. Esta mañana le he enviado un mensaje de texto pidiéndole que se entregue.
- Voy a la policía a denunciarlo?... Ay, me está poniendo enferma esta situación!... Es que no podemos hacer algo?
- Y qué coño podemos aportar nosotras a la policía?... Les decimos que tú lo has visto en la tele y yo en las cartas?... Hala, más circo para el pueblo!, ya estoy viendo los titulares: "Estas son las hijas locas del asesino"

 





( Ilustres locos: El pájaro loco, Juana la loca y El loco de la colina )


Y en estas estaban las dos hijas del hombre más buscado o no buscado del momento, el incierto enemigo número uno de la España oscurantista y tradicionalista, un hombre armado con un cuchillo de afilada hoja y protegido por una larga capa de invisibilidad.
De loca tildaron también a Doña Purita cuando se dio al peregrinaje por los platós telebasuriles, y aún había mucha gente que la seguía considerando una loca a pesar del apoyo del mediático Flabio Oriñón, o quizá por tal apoyo, pues no toda la gente había olvidado su "influencia" en la muerte de la escritora de "bodriobestsellers", MaríaCristina Peñaranda. Con este tipo de "delatores" Don Angel Luis aún podía respirar en libertad por mucho tiempo, o no?
Acusar a alguien sin pruebas era una locura, y tal opinión, compartida tanto por el inspector Molina como por la comopungida Conver, había motivado que el Super Jefe Lopategui Serranillos se anduviese con pies de plomo. En un país en el que los presuntísimos corruptos tenían carta blanca para chulear a la Justicia, los políticos se movían a contracorriente de las necesidades del pueblo, los terroristas sacaban pecho y los independentistas catalanes querían separarse de España pero manteniendo al Barça en la liga de fútbol española, ya no era de extrañar que un presunto asesino en serie tuviese también su parcela de impunidad, aunque muy bien conseguida, por cierto. Eran demostrables las corruptelas de Urdangarín o de Ruiz Mateos, pero los asesinatos de ancianas aún no podían atribuírselos a ningún ciudadano.
"La verdad es que estaríamos todos más tranquilos si estuviesen encerrados en la cárcel Purificación Castro y Flabio Oriñón" - Se dijo para sí el Super Jefe mientras observaba a Valdeminguilla colocando en la mesa la bandeja con el café en taza grande y los dos cruasanes que le había pedido.
- Cagüen la puta, Valdeminguilla, deje de sorberse los mocos en mi presencia, que me da un asco tremendo!
El humilde subordinado iba a escusarse alegando que se erncontraba algo resfriado, cuando se oyó la voz de Daoiz por el interfono.
- Jefe, los inspectores Molina y Argoitia nos informan que el presunto asesino acaba de aterrizar.
"Lástima que no le ha dado un infarto durante el vuelo!"








 

( Gente guapa para todos los gustos. Cual de ellos es su favorito? )

( Continuará )

miércoles, 3 de octubre de 2012

Regreso a España

Un asesino como los demás (137)



- Conver, esta situación me desborda, me voy a volver loca!... Tendrías que estar aquí para saber por lo que estoy pasando. A Manolín le tengo "secuestrado" en casa, y ya sabes que es un niño muy inquieto, necesita salir a la calle. Pero, hija, no le puedo permitir que salga porque los demás niños intentan pegarle y le dicen que su abuelo es un asesino. Fíjate tú la que nos ha caido encima, un asesino, papá un asesino!
- Sí, y además en serie. Hala, quieres caldo?, pues ahí van dos tazas.
- Qué hacemos, Conver, qué hacemos?!...
- Y qué sé yo, hija, y qué sé yo!... A mi lo primero que se me pasó por la cabeza fue denunciarle, pero... joder, no me dices tú que la policía ya sabe que es él?...; No me dices que lo cuentan por la televisión y que los niños se meten con Manolín y todo eso?... Qué hacen que no le detienen, entonces?... Mira, hija, yo esta noche me he despertado un montón de veces pensando que a lo mejor no es él.
- Dios te oiga, pero... Ay, Conver, que yo creo que sí es él!
- Pues yo pienso que nosotras no podemos hacer nada, tan sólo esperar a ver qué pasa. Esto no está en nuestras manos, Encarni. Yo ya he hecho lo único que podía hacer.
Efectivamente, aquella mañana de cielo plomizo y lluvia intermitente, Conver le envió a su padre un SMS pidiéndole que se entregase.


El asesino ya no tiene quien le quiera.

Pasó el domingo sentado en un banco de Picadilly Gardens con la mirada perdida en las voraces palomas, en los anuncios de películas u otros productos de los autobuses de dos pisos, en los tranvías de Metrolink y en los numerosos personajes callejeros que deambulan entre Market Street, Piccadilly Gardens y otras calles céntricas. Las veces que llovió se refugió en el centro comercial Arndale o en el Café Nero. El agente James Roberts no le perdía de vista en ningún momento.

  

Ahora, acomodado en el asiento de ventanilla del avión, esperaba a que este se desplazase hacia la pista de despegue. Leyó por enésima vez el mensaje de texto de su hija Conversión: "Papa, si eres tú el ... entrégate en cuanto llegues a España. Ahórranos a todos más dolor" Conver, en un momento de debilidad había decidido iniciar el mensaje con la palabra "papá" y censurar la palabra "asesino". "Y qué?" - Se dijo a sí misma. A fin de cuentas aquel monstruo no dejaba de ser su padre y el ADN jamás lo podría negar.

   "Quizá lo mejor sea que caigamos en el Canal de la Mancha o en los Pirineos, o que secuestre el avión Al Qaeda para estrellarlo contra Buckingham Palace. Bonitas y rápidas formas de despedirse de esta vida" Pero tal negativismo ocupó muy poco tiempo en su enrevesada mente. Enseguida volvió a ser el viejo optimista de siempre: "No me imagino un operativo especial para detenerme nada más pisar suelo español. Imposible, no tienen una puta prueba contra mi"
"Di que sí, Angel Luis!" - Volvió a su mente la voz apremiante de Rosita - "Mátala, mata a a esa mala arpía que te está haciendo la vida imposible!"
El avión de Easy Jet comenzó a moverse lentamente en dirección a la pista de despegue. Don Angel Luis se abrochó el cinturón de seguridad y posó la mirada en la azafata inglesita con el pelo teñido de negro que explicaba al pasaje como actuar en caso de emergencia. Lo explicaba en inglés, así que nuestro asesino no se enteró de nada. Su fantasía le llevó a imaginarse a la noruega de la cruz a cuestas con el pelo teñido de negro y desnuda en el pasillo del avión.
Unos minutos después, el aparato se empinaba hacia las nubes.




( Continuará )

martes, 2 de octubre de 2012

La noche de las muertas vivientes y las hijas asesinas.

Un asesino como los demás (136)

Otro agente se encargaría del siguimiento a partir de ahora, hasta que el enemigo público número uno del pueblo español pusiese el culo en el asiento de low cost de un avión con destino a un aeropuerto europeo, a España, al barrio del Divino Pastor.
Pero esta era la idea de Don Angel Luis?... Aún pensaba que podía seguir "inédito" en su país?...


  Le gustaba el cochecito de su hija Conver y así se lo dijo cuando se subió a él por primera vez, recién desembarcado en el aeropuerto de Manchester. Era un precioso y clásico volkswagen de color rojo sangre.
Llegaron al parking y Conver abrió el maletero del vehículo. Sacó la maleta y se la plantó a sus pies en un gesto brusco. La mirada de Conversión Alegre era ahora un lanza-misiles de odio. Del maletero surgió otra figura amenazante, Encarnación Alegre, alargando el brazo derecho y señalando hacia él con la punta de un cuchillo bestial, tan grande como los que él usaba para acuchillar a las ancianas. Ambas mujeres le miraron con ojos luciferinos y le insultaron: "Mal padre!... Hijo de puta!... Asesino!..." Encarni dio un salto con la intención de clavarle el acero y Conver gritó: "Córtale el cuello!" Retrocedió en un acto reflejo buscando la salvación. Giró para dirigirse a la salida del parking, pero otros dos personajes demoniacos le cerraban el paso: Doña Purificación Castro y la asesina Ponciana Arteta, ambas armadas con sendos cuchillos de carnicero. Escuchó la detonación de una pistola y una bala silvó cerca de su cabeza. Allí estaba la terrorista Cat Woman afinando la puntería. "Gora Euskadi Askatuta, hijo de puta!", le gritó en un perfecto castellano cervantino. Sobre su cabeza se oyeron unas risas siniestras. Alzó la vista y se encontró en sendos trapecios a las Hermanas Aguilas Imperiales. Encarni aprovechó su descuido para clavarle repetidas veces el cuchillo en el estómago, mientras Conver le decía: "Me tienes que contar muchas cosas, asesino, que estás hecho tú un buen asesino, ja, ja, ja!" Eran heridas mortales de necesitad. Sintió que empezaba a desangrarse y se apoderó de su razón un terror infinito. Aún le llegaban lejanas las carcajadas de Conver: "Ja, ja, ja, ja...!" Escuchó la sirena de una ambulancia...




Despertó en la cama de un hospital. A su lado le miraba una guapísima enfermera, una auténtica hermosura rubia que le recordaba muchísimo a alguien. Se respiraba paz en el ambiente. El era el único paciente en una espaciosa y bien iluminada sala. Y la enfermera empezó a desnudarse ante sus ojos atónitos, despojándose del uniforme y de la sugestiva lencería íntima rosita, y lo hacía con movimientos superexcitantes de estrella porno.

  ( Esto no se lo esperaba Don Angel Luis ni en sueños, aunque ya le había ocurrido otra vez)

 Y más atónito quedó cuando ella se metió en su cama y le abrazó apasionadamente.
"Me está pasando esto?" - Se pregunto estremecido de gozo mientras los recios pechos y los muslos de la fémina asaltante se aplastaban contra su cuerpo y ambas lenguas se restregaban ...
"Te voy a follar vivo, pijo!"
Y el mostruo le clavó las uñas en la espalda provocándole un dolor tremendo y varios regueros de sangre. Era ella, la vieja murciana zarrapastrosa!... En este aborto de mujer se había transformado la bellísima noruega de la cruz a cuestas, porque ahora ya recordaba que la enfermera guapísima era la beata nórdica. Le mordió en el cuello y le estrujó los testículos.
"Arrrgggg...!, Socorro...!"
Y entonces se despertó de verdad. En los primeros momentos no recordó en donde estaba. Al fin le vino a la memoria que esto era el bed and breakfast a donde le había enviado el hombre que conoció en el café la tarde anterior. ( Establecimiento que ofrece cama y desayuno, "bed and breakfast", a precios inferiores a los de un hotel )


   Pensó que el motivo de su pesadilla pudo estar originado por un pensamiento que le asaltó antes de dormirse: El hombre tan atento del café en ningún momento le preguntó porque se encontraba tan perdido. Hubiese sido lo más lógico que se interesase por la razón de su "aislamiento" en Manchester. Se reprochó a sí mismo el no haber pensado en ello cuando tenía al individuo a su lado. Sí, había algo que no encajaba, la excesiva amabilidad del sujeto, su deseo de ayudar a toda costa, el trato cordial sin hacerle ninguna pregunta sobre su vida... Se le pasaron por la cabeza dos palabras: "repatriación" y "policía". No, no, era absurdo, imposible que le repatriasen sin estar reclamado por la Justicia. Además, ya se iba a "autorepatriar" el mismo. "A veces tengo ideas de cine, coño!" Era una gilipollez pensar que a la poli española se le hubiese ocurrido enviar a un "Churriguera"a Inglaterra como si el fuese un Luis Roldán  en Laos o un Dioni en Brasil. Además, aquel poli tenía acento inglés. Bueno, también podía fantasear con la idea de que era un poli de Scotland Yard que sólo pretendía confirmar su regreso a España. "Je, je, demasiado películero todo!"

   ( Luis Roldán y El Dioni, dos ilustres fugitivos y dos maneras distintas de pensar: El Dioni es partidario de la peluca y Don Roldán no tiene inconveniente en mostrar su lustrosa calva)


( Continuará )

lunes, 1 de octubre de 2012

Una buena compañía

Un asesino como los demás (135)

- Me permite que me siente, señor?
Don Angel Luis alzó la vista y vio a un caballero de mediana edad, estatura mediana, pelo muy corto, cabeza grande, cejas muy pobladas, ojos penetrantes y sonrisa XL, osea, grande y muy simpática. Hablaba correctamente el español pero con un marcado acento inglés de Gales. No pudo negarse a la petición porque el resto de las mesas estaban ocupadas.
- Sí, sí, siéntese usted.
A Frank Garret le pareció esta una ocasión genial para contemplar muy de cerca al hombre al que estaba espiando. En su muy larga carrera policial nunca había tenido la ocasión de cruzar unas palabras con un auténtico asesino en en serie, y eso que en La Gran Bretaña surgen de vez en cuando este tipo de bichos y los ha habido muy famosos
Para Don Angel Luis, náufrago en la isla, el extraño aquel era poco menos que una tabla de salvación, un guía inesperado que le ayudaría a salir del caos, alguien en quien confiarse para que le echase un cable. Y eso era lo que le había motivado al agente especial Garret, contando con la maravillosa ventaja de que la mesa del asesino era la única que contaba con una silla libre.

  ( Don Angel Luis estaba muy lejos de saber quién era su nuevo amiguito. Oh, cuántas veces charlamos con extraños en la calle sin percatarnos de quienes son realmente, pero nuestro asesino particular precisaba del calor humano en estos momentos )

- Vaya tardecita, eh?, esto es el diluvio.
- Debe ser normal en esta tierra - Respondió el hombre que sólo asesinaba en un país cálido.
- Sí, pero hoy más que nunca, je, je!
Enseguida se estableció una conversación superflua sobre la meteorología, zonas más lluviosas del mundo, zonas más soleadas, etc., etc. Mister Garret se hizo una reflexión muy propia de su oficio: Todos los delincuentes que había conocido tenían un algo que les delataba, pero los sicópatas eran insondables. Un buen sicópata podía trabajar como Papa Noel en una campaña navideña y resultar el más tierno y carismático de todos los papanoeles. Aquel hombre que tenía enfrente suyo no hubiese hecho sospechar ni al más meticuloso de los sicólogos de su condición de asesino frío y reiterante. Era tan sólo un sesentón cordial, un jubilado aburrido que agradecía que alguien se le hubiese acercado a conversar, aunque en esta ocasión se trataba más bien de un hombre angustiado por su desamparo en una ciudad desconocida tras haber sido repudiado por su hija.
Charlaron un poquito también obre el Barça, el Real Madrid, el United, el City... Mister Garret hizo gala de sus conocimientos de España y de lo español. Le dijo, y era verdad, que solía frecuenhtar la Costa del Sol y Mallorca.
- Se nota que habla usted muy bien mi idioma.
- Muchas gracias, pero no muy bien, aún necesito mejorar bastante, je, je!
Por supuesto, no le reveló que acudía un par de días a la semana a unas clases en el Instituto Cervantes y que su profesora de español era una tal Conversión Alegre.
El gran matador de incognito había desconfiando en un principio de su interlocutor, pensando que podría tratarse de un pícaro que se había acercado a él con la malsana intención de timarle, pero pronto se disiparon suws temores. El inglés le informó de las paradas de los autobuses que iban al aeropuerto, de las taxi ranks y de un alojamiento económico para pasar las dos noches. Le enseñó algunas frasecillas en inglés, que también se las escribió en un papelito, para que se defendiese en los autobuses, en el mostrador del aeropuerto y el la recepción del bed and breakfast. En fin, un ser providencial que iluminaba su oscuro e incierto deambular por Manchester.
La despedida fue con un fuerte apretón de manos. Don Angel Luis incluso le dijo eso tan español de "tiene usted una casa en España para cuando lo desée"
El agente inrformó rapidamente de este contacto a sus superiores y de la voluntad del "pájaro" de regresar a España. Otro agente se encargaría del siguimiento a partir de ahora, hasta que el enemigo público número uno del pueblo español pusiese el culo en el asiento de low cost de un avión con destino al continente, a España, al barrio del Divino Pastor.
Pero esta era la idea de Don Angel Luis?... Aún pensaba que podía seguir "inédito" en su país?

(Continuará)