miércoles, 22 de agosto de 2012

Planes y estrategias

Un asesino como los demás. (105)



Rompetechos y El Chepa tenían muchas cosas que contarse. Habían compartido largas jornadas en la trena y gloriosas hazañas como atracadores de tiendas y gasolineras. Y viajando en coche siempre surgen temas para conversar.
- No me tientes, Chepa, que yo ya no estoy para atracos. Me cago en la puta monarquía tio, que me estoy haciendo viejo!
- Y cómo te buscas la vida, picha?
- Afano un bolso de vez en cuando, una cartera, un móvil guapo... o choriceo algo en las tiendas que luego se pueda pulir. Ya no levanto coches para atracar, tan sólo para divertirme yo conduciendo, es mi pasión, tronco!
- Pues es una pena, picha, porque el golpe que estoy planeando va a ser para pillar un pastón, y tú podrías ser el conductor.
- A mi no me van los estrellamientos, Chepa. No me mezcles en tus negocios, Urdangarín, je, je, je!
Leonardo Carretero "El Chepa", cuyo apodo era una clara alusión al abultamiento en su espalda, era un especialista en el robo con alunizaje, pero siempre necesitaba gente porque uno debía permanecer a bordo y dos tenían que bajarse para arramplar con las joyas, pieles o lo que fuese.
- Es una tiendita muy guapa y está cerca de la autovía. Nos viene de puta madre para salir de naja.
- Que no me me tientes, Chepa. A mi me gustaba cuando atracábamos los bancos de los pueblos y yo esperaba en el coche con el motor en marcha y escuchando a Los Chichos, fumándome un puro y dándole unos tientos a la bota de vino. Aquello era vida! pero esto de meterte de cabeza en un escaparate...
Dio un volantazo para evitar una colisión lateral. Había iniciado una maniobra de cambio de carril sin mirar. Desde el otro vehículo les llegó un prolongado claxonazo.
- Vete a la mierda, Borbón!
- Hostias, Rompetechos, por poco nos damos un hostión contra ese coche!
- Lo ves?... ya estoy perdiendo facultades, te lo he dicho.
- Quieres que conduzca yo?
- No, que entonces me aburro.
Viajaban hacia la costa en un BMW último modelo que habían aligerado del aparcamiento de aquel restaurante de carretera.

  ( En un coche como este viajaban los dos delincuentes habituales. Rompetechos era un sibarita de la condución, no se conformaba con cualquier cosa )

- Cagüen la polla, Rompe, tienes tú más peligro en la carretera que Ortega Cano.
La respuesta de Rompetechos fue pisar el acelarador hasta poner el carro en doscientos y pico por hora, y se lanzó con una canción de Estopa, esa que dice "rompiendo la pana" Al Chepa se le estaba encogiendo la chepa del miedo.
- Tío, no le pises tanto que van a aparecer los picoletos!
- A mi no me llames Ortega Cano, que yo no me duermo al volante. Yo siempre voy con los ojos bien abiertos, como Fernando Alonso, la putada es que estoy perdiendo vista.

   Felisa estuvo enfurruñado un buen rato mientras Pelayo esperaba a que se le pasase el mosqueo. Permanecía sentada en un banco de hierro de los que había a lo largo de la acera. Al final hablaron civilizadamente.
- Sí, le conozco, y por eso no me agradaba que estuviésemos allí mirándole como pasmarotes, y mucho menos que te acercases a echarle unas monedas.
- Vale, vale, ahora lo entiendo.
- Ya, pero no quisiste hacerme caso cuando te pedí que nos fuéramos. Tienes que ser más receptivo, Pelayo.
- Como iba yo a suponer que ese hombre y tú... que...
La expresión de él fue una advertencia para ella.
- Pelayo, no marées la perdiz ni intentes conducir esta conversación hacia una escena de celos. Lo que haya hecho yo con mi cuerpo en todos estos años que tú no estabas es cosa mía , entendido?
- Muyer, tampoco es para que te pongas así, oh!

  Desde la otra acera les observaba un "ciego" a través de sus gafas oscuras.
"Caramba, es la policía gorda. Eso quiere decir que a la vieja la han cambiado de escolta"
Era un disfraz perfecto para camuflarse por las noches, uno de sus disfraces imprescindibles mientras la vieja meticona siguiese viva. Y posiblemente aquella gorda y el policía tonto también le recordasen. Y aunque a nadie le llamaba la atención un ciego con gafas oscuras, debía andarse con mucho tiento.
Cantaron los pajaritos del semáforo y se dispuso a cruzar la calzada. Los pasitos cortos y el bastoncillo blanco por delante. En ese momento una mano le agarró del brazo con suavidad, y una voz femenina se dirigió a él tiernamente:
- Yo le ayudo a pasar, buen hombre. El semáforo está en verde para los peatones, pero siempre hay algún ciclista alocado que no respeta las normas.
- Pues muchas gracias, señora... o señorita.
Ni siquiera la miró de reojo para no descomponer el personaje.
- Hermana, je, je!... soy monja.
Sor Auxiliadora hacía su ronda nocturna de visitas a ancianos dependientes. El breve diálogo se acabo al llegar a la otra acera.
- Gracias, hermana.
- Vaya usted con Dios!
Y la vio alejarse durante un rato. Tenía muy buen tipo. Por asociación de ideas le vino el recuerdo de la noruega del Camino, sus preciosas tetas, piernas y su cruz. "Caramba, ya no se visten de monjas!"

A Felisa Calvo le llamó la atención el ciego que se había parado a unos metros de ellos. Le llamó mucho la atención pero no sabía porqué. Se debatió un rato entre seguir la absurda conversación con Pelayo o estrujarse las neuronas a ver a quién le recordaba aquel individuo con gafas de lentes tan grandes. Optó por seguir "poniéndole firme" a su amado.

( Continuará )

"El acto de escribir tiene carácter de exploración. Escribes para averiguar qué escribes" ( E. L. Doctorow )

7 comentarios:

  1. Bueh... El Doctorow ese dirá lo que quiera, yo escribo para no hinchar a hostias la cara de nadie; soy así de pacífica, je je je...

    Jum jum... Me da que la agente Calvo reacciona de manera más varonil que femenil ante los celos, ¿me equivoco?
    Tantas lecturas y experiencias dan de mucho, Don Boni, además de que siendo un varón el autor...

    ¡Vaya hombre!, el asesino disfrazado. Como lo pille su hija se le va a caer el pelo porque de nada le servirán sus cuentos. A no ser que esa sea subnormal de nacimiento, claro.

    Coño con la agente Calvo, más tonta y no nace. Debería sustituir sin dilación al agente Valdeminguilla, que al menos éste pone interés en el trabajo aunque no de pie con bola ;D

    ¡Salud!

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  2. Respuestas
    1. Que no son capítulos, hombre, son episódios.
      Cuando termine, Don Boni los meterá todos en una olla, haciendo chup chup durante horas -puede que semanas y meses-, hasta que salga una novela desternillante y se haga rico.
      Entonces nos regalará un periódico de verdad y tú y yo nos peléaremos más a gusto. ¡Juas juas juas!

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    2. Pues no, no tengo ningún ilusión de volver a arrastrarme por las editoriales para que no lo lean y vaya directamente a la papelera. Ya pasé unas cuantas veces la experiencia y no repito. Mi única ilusión está puesta en el día a día, en que esto guste a los que lo leen hoy, ahora, al momento.
      (Si en pleno Año Xacobeo no me publicaron una novela cómica de 500 y pico páginas que se desarrolla a lo largo del Camino de Santiago y que a la gente que la leyó - la vendí por Internet - le encantó, no aspiro a que me publiquen nada. A ellos sólo les gusta reeditar cada equis tiempo novelas de autores cómicos que ya están muertos)

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    3. No saben lo que se pierden. ¿Le queda algún ejemplar para vender? Me gustaría.

      Anita y yo tenemos intención de autopublicarnos, ya tengo un par de direcciones, porque es cómo usted dice y no estamos dispuestas a perder el tiempo con boniatos.

      Por cierto, aquella amiga que superó un cáncer de mama y a la que una editorial le publicó el libro, ha desaparecido del mapa. No sé qué ha pasado, ha eliminado su blog y no contesta al correo.
      Yo tengo el libro en PDF, me lo regaló y le prometí darle difusión en mi blog, pero ante su súbita desaparición no sé qué hacer. Lagarto.

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    4. No, no tengo ejemplares. Los que podrían quedar deben estar en un trastero que tiene mi ex en una casa en el campo, y tendría que molestar a mi hijo para que fuera a buscarlos, que está muy enfollonado él con una oposición que está haciendo, y está sin trabajo y tal y tal. Un follón.
      De cualquier forma, gracias por su interés.

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  3. Hello, Doña Leona!
    Yo creo que la agente Calvo tiene un fuerte componente masculino, quizá debido un poco a su condición de policía y otro poco a su gordura, que la han obligado toda la vida a estar a la defensiva.
    No, a Don Angel Luis no le va a pillar su hija "haciendo el ciego" en la tarde-noche porque esta se acuesta muy pronto.
    Salud!

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