viernes, 15 de junio de 2012

Muere, hija de puta, muere!

Un asesino como los demás (47)
  (Chabolo de Ponciana Arteta)

"Ay, que este hombre me mata!... Ay, que este hombre me mata!"
Ponciana Arteta chillaba histéricamente y huía de Don Angel Luis por el corralillo inmundo anexo a su no menos inmundo chamizo. Varias gallinas escuchimizadas revoloteaban de pánico en todas las direcciones. Un gato viejo se ocultó bajo un carrito de Mercadona infestado de trastos de la calle y bolsas de plástico renegridas conteniendo desperdicios de todo tipo. Un perrillo sarnoso le ladraba con furia al agresor.


  (Perro defensor de Ponciana Arteta)

"Ay que me mata!... Ay, que me mata!"
Don Angel Luis trataba de arrearle en la cabeza con una gruesa estaca. Su intención era que perdiese el conocimiento para amarrarla después y torturarla con mucha calma.
Ponciana Arteta vivía en un chabolo sumamente deprimente porque su "familia" del lumpen la había condenado al destierro. En los últimos tiempos se convirtió en una chivata repugnante. Lo empezó siendo en la cárcel, como su amante, Gerarda Cabrales. ("ajusticiada" por otras reclusas en el propio centro penitenciario) Y el hecho de denunciar a una mafia carcelaria de drogas, sirvió para que su tiempo de condena se redujese muy favorablemente, pero también para ganarse el odio de sus semejantes. Ahora era una apestada y se la tenían juradísima, pero jamás imaginaron que se les iba a adelantar el asesino de moda.
Don Angel Luis le acertó de un fuerte estacazo al perro impertinente, dejándole seco.
- Asesino, asesino, has matado a Messi!... Has matado a mi pobre Messi!
- Y enseguida te toca a ti, hija de la gran puta!... Tú mataste a Rosita, a mi Rosita, hija de mil putas del Infierno!
Ya la tenía acorralada e intentó propinarla un estacazo, pero ella se agarró desesperadamente a la estaca y forcejearon durante varios segundos. Estaba fuerte la muy perra!...
- Sucia matona!, serpiente nauseabunda!...
La gritó el vengador de la difunta amada.
Y la puerca resbaló en unos excrementos blandos del perro asesinado, cayendo y golpeándose en la cabeza contra un orinal roñoso que servía de bebedero a las gallinas anoréxicas.
Perdió el conocimiento la desgraciada Ponciana, coyuntura que aprovechó el viudo justiciero para amarrarla muy fuerte con la soga que se había traído de casa.
Minutos después la arrojó el agua de un caldero a la cara para que se espabilase. Tendida en el suelo, fuertemente atada y amordazada, Ponciana Arteta reflejó en sus ojos todo el terror del mundo ante el regocijo lógico del asesino implacable.





- Mataste a mi Rosita, mala bestia, y el castigo va a ser atroz!
Lo que vino a continuación no envidiaría a las más refinadas prácticas del Doctor Mengele o del ficticio siquiatra Anibal Lecter. La quería ver sufrir y vaya si la vio!... Primero le cortó los pezones, lentamente, muy lentamente... no dejando que el tajo del cuchillo terminase pronto. Luego las orejas... Gritaba y sangraba como una marrana en el matadero. Gritaba de verdad porque tuvo a bien quitarle la mordaza unos segundos para darse el gustazo de oirla claramente, previa miradita a la carretera, no fuese que se acercase alguien en aquel preciso momento. Y cuando se cansó de escucharla e iba a arrancarle la lengua, la hija de puta se murió. "Vaya, ha debido ser cosa del corazón, qué poco aguanta la gente!"
Aún así, concluyó el plan previsto, la acuchilló en el rostro con contundencia, frente, pómulos, ojos, mejillas... sin dejar de hablarle, como si esta aún le escuchase.
- Rosita te está castigando y yo soy su brazo ejecutor, bestia repugnante!
Le llegó la voz de Rosita desde el Más Allá.
- Olé, este es mi hombre!

Cuidose de no dejar ni una miserable huella, borrando incluso las pisadas con especial dedicación. Y se fue caminando despacito, tan campanudamente, como si no hubiese hecho nada, ni matar una simple mosca.
"Ahora estarás más tranquila, Rosita, verdad?"
Por un momento se planteó si lo importante era vengar a Rosita o calmar sus ansias de sangre. Abandonó este pensamiento por considerarlo superfluo. Qué coño, le había cogido el gusto a lo de asesinar!...
Al pasar junto a la casita abandonada, vio que la puerta estaba abierta. No le dio importancia. "Habrán entrado okupas. Hay tantos desahuciados...!; este gobierno nos va a matar a todos, Dios mio!"
Siguió carretera abajo en busca del atajo que le llevaría, a través del pinar, a un barrio marginal con parada de autobuses.
Y de pronto se encontró una mochila en la cuneta, una pequeña mochila de color azul celeste con el logotipo de Tele 10.

(Continuará)




4 comentarios:

  1. Esta mochila que el psicópata se ha encontrado me suena mucho, je je je...

    A Navacerrada le va a dar un soponcio cuando se descubran los dos cadáveres. ¿Pensará que el mataviejas es el vidente? ¡Juas!

    ¡Hasta mañana!

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  2. Vienen capitulos muy cachondos, ya verá, con mucha movida policial y "ministerial", además de las reacciones del populacho.
    Uy, qué, bien, me dice "hasta mañana", ya no me dice "hasta el lunes" como otras veces, je, je!

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  3. En el culebrón de un asesino en serie tiene que haber algo de sangre, no?...
    Feliz weekend, Don Jesús!

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