sábado, 2 de junio de 2012

La trama se complica

Un asesino como los demás (Episodio 38)

  Los pasajeros de aquel avión de la compañía Air Colombia vieron la costa de Barcelona al salir de una densa nube. Pocos minutos después el aparato se deslizó por una de las pistas del Aeropuerto Internacional del Prat.
Nelson Cristiano de la Santísima Trinidad López no era un pasajero como los demás. No era turista ni emigrante ni ejecutivo ni famoso ni "mula" de la droga. Nelson Cristiano era un sicario, un asesino profesional (no un asesino sin sueldo como el pobre Don Angel Luis) y venía a España a cumplir un encargo. Su destino exacto no era Barcelona, pero en Barcelona se esfumaría del campo visual de los posibles ojos vigilantes de la bofia internacional, viajando en transporte público modesto hasta otro punto de España en donde "le esperaba" su víctima.

Don Angel Luis se sintió tan acorralado como una oveja ante el matarife. Un enorme dispositivo policial rodeó en pocos segundos a todos los ociosos que mataban el tiempo en el parque público Virgen Santísima del Escorial. Catorce coches patrulla habían aparecido intempestivamente sin dar opción a nadie a escapar del cerco. A estos se sumaron policías a pie, a caballo y en moto. Algunos agentes se acompañaban de perros adiestrados.
Los más acongojados eran los camellos de la droga, pero la policía buscaba otra cosa. Su objetivo era dar con algún caballero maduro que guardase entre sus ropas un cuchillo o algo que le relacionase con alguna de las víctimas del contumaz y celebérrimo asesino en serie, de cualquiera de las diecisiete infortunadas víctimas. Y ese hombre estaba allí, era él, Don Angel Luis!... Esa mañana había salido de casa con el cuchillo porque ya tenía echado el ojo a la siguiente abuelita para el sacrificio a la diosa Rosita.

 

Doña Purita era el próximo problema que aguardaba a nuestro asesino en serie en el caso de que pudiese salir airoso de la encerrona policial. Pero sólo un milagro podría salvarle ya, - Vio como la policía empezaba a cachear concienzudamente a los primeros de la fila. - y dudaba de que Dios o sus santos favoreciesen con milagros a los asesinos reincidentes. La pasada noche había visto a la vieja aquella del cuarto piso, la única que se salvó de su cuchillo (Ver un montón de capítulos anhteriores) contando en Tele 10 como le ahuyentó con la puta pulserita e insultando a los policías y a los políticos, diciendo que todos ellos eran un rebaño de inútiles y que el jefe que los mandaba debía ser Torrente o Mister Bean.
Los periodistas especializados en criticar la televisión basura la llamaban "la loca que espantó al asesino" y "abuelita coraje"
El comisario Lopategui Serranillos dio la orden imperiosa de localizar a Purificación Castro Allendelagua para someterla a un interrogatorio concienzudo.

El impresentable Ubaldo-Merlíng se sentía poderoso ante un acoquinado (supuestamente acoquinado) Escolástico Navacerrada San Fermín.
- Ya está pasando mucho tiempo sin que me ingreses el dinero.
- No me atosigues, por favor, soy un policía honrado y no me es fácil reunir esa cifra.
El mandamás de la Pasma, con la espada ministerial de Damocles sobre su cabeza, sólo necesitaba el tiempo suficiente para que el sicario llegase hasta el pitoniso y concluyese con éxito su trabajo. Las órdenes eran tajantes: Destruir todo lo que tuviese grabado en cualquier soporte y matarle. Don Escolástico había utilizado hábilmente a viejos amiguetes de las mafias de la droga, gente que le debía favores, para que le facilitasen un ejecutor de primera categoría, y este jamás se enteraría de la identidad de su cliente español.
Y, aunque consideraba esta acción una marranada, se dijo a sí mismo que "el fin justifica los medios" y que ya había pensado lo mismo hacía mucho tiempo un tal Nicolás Maquiavelo.
- Te doy de plazo hasta mañana a estas horas, Tico - dijo con voz imperturbable y ligeramente gangosa el futurólogo chantajista - y no se te ocurra ninguna artimaña para silenciarme porque una energía cósmica especial me proteje.
"Tu puta madre"

(Continuará)



5 comentarios:

  1. Me despido con harto dolor hasta el miércoles 6. Aquí son festivos el lunes y el martes y cierran las bibliotecas.
    Hasta prontito!
    (Todavía seguiré por aquí hasta cerca del mediodía, la 1 en Spain)

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  2. Menuda poca gracia, esto de depender de las bibliotecas, como va a hacer pronto nuestro amigo Periódico, ¡juas!

    ¡Caray! Un asesino a sueldo cuesta mucha pasta. ¿A Navacerrada le hacen un buen precio por sus contactos?...

    Para mí, el fin no justifica los medios. Con eliminar las pruebas es suficiente. Pero bueno, se trata de una novela ;D

    Doña Purita es la monda. Una cosa no entiendo, Don Boni, si ha salido en la tele, ¿cómo es que la poli quiere localizarla?
    Además, hizo una denuncia y allí deben constar los datos.

    ¡Interesantísimo!

    Hasta el jueves.

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  3. Pues no he disfrutado nada del "jubileo real", señor periodista. Me he encerrado en casa a leer novelas y estudiar.

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  4. Es una cuestión semántica, amiga Aseret. "Localizar" a una persona no quiere decir exactamente buscar a alguien que esté en paradero desconocido. Si su hijo dice que quiere localizarla a usted, no está pensando que usted haya desaparecido. Según el diccionario, "Localizar", averiguar el lugar donde algo o alguien se halla", sirve lo mismo para un asesino oculto que para saber en donde se ha metido un amigo nuestro. Perdone que me haya puesto sabiondo.

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