Los jovencitos coreaban gozosísimos: "Po-li-cia-el-que-no-vote!... Po-li-cia-el-que-no-vo-te!"
Y fue entonces cuando le vio. El corazón de Valdeminguilla dio un brinco dentro de su pecho raquítico y luego siguió brincando un rato. Era él!...
Y se lanzó emocionado en desenfrenada persecución del chiquillo ante el asombro de la agente Cabruñana.
Los zagalillos corrían que se las pelaban esquivando tocones, bancos, arbolillos, ciclistas, patinadores, mamás con cochecitos de bebés... Valdeminguilla no había corrido tanto desde que una vaquilla se fijó en él en las fiestas de su pueblo.
Al llegar a la salida del parque las criaturas tomaron direcciones distintas, pero el policía heróico sabía muy bien cual era su objetivo y a por él iba disparado. Su reputación, el reconocimiento de sus superiores, el final de una carrera criminal... dependían de que él le echase el guante a aquel mocoso.
El globero globofléxico y su colega de las pompas de jabón alucinaron al ver a un policía corriendo detrás de un niño. Alucinaron sobre todo porque ellos también eran policías y les resultó bochornosa aquella imagen, incluso cuando se percataron de que el policía era el abstracto Valdeminguilla. Sotillos y Fernández dejaron pasar al niño y le cortaron el paso a Valdeminguilla.
- Pero qué coño haces, tío?!... No ves que es un niño?!... - Protestó furioso Fernández.
Valdeminguilla se había quedado sin aliento para hablar, pero intentaba decirles por gestos que le dejasen continuar la persecución. Vano empeño, pues Fernández le tenía agarrado y no le soltaba.
- Tío, pareces un munipa persiguiendo a un golfillo, te has vuelto majara?! - Inquirió Sotillos. ("Más majara de lo que ya estabas", pensó para sus adentros)
- El asesino, el asesino... - Balbució por fin Valdeminguilla, ahora desolado porque el rapaz ya había desaparecido de su vista. El nieto del asesino ya se había esfumado. - Compañeros... - Por fin pudo hablar - ahora sois vosotros los que la habeis pifiado. Ese niño nos podría haber llevado hasta el asesino en serie porque es el nieto del asesino. Ese niño y una niña iban con el asesino cuando nos topamos con ellos, la agente Calvo y yo, en la puerta del Colegio Comandante Che Guevara.
Sotillos y Fernández se miraron durante varios segundos, mudos por el asombro. Cabruñana acababa de llegar y seguía alucinando, por si no hubiese alucinado lo suficiente con la persución de Valdeminguilla. "Qué hacen Sotillos y Fernández con los globitos y las pompas de jabón?... El niño al que perseguía Valdeminguilla es el nieto del asesino en serie?... Jolines, qué emocionante es este oficio!"
- Bien, recapitulemos. - Dijo Sotillos adoptando un aire de enterado o intentando emular al Super Jefe. - Punto uno: Hemos perdido de vista a Doña Purificación y a Guarromán. Bueno, es igual, ahora le llamo por el móvil a Guarromán. Punto dos: La policía ha hecho el panoli durante mucho tiempo y los culpables de todo sois Calvo y tú, Valdeminguilla. Desde el momento en que tuvimos una imagen del asesino, vosotros ya pudisteis relacionarlo con ese niño. Sólo habría hecho falta iedentificar al niño y de esa forma hubiésemos llegado al asesino en un instante, no esperando encontrárnoslo de casualidad en un parque. Por qué no hablasteis nunca del niño y el colegio, joder?!... Si el niño estudia en ese colegio, no puede ser difícil localizar al abuelo, digo yo!
Valdeminguilla calló ante la que le estaba cayendo, pero tenía un ligero recuerdo de que sí se había hablado del asesino con sus nietos en el colegio. Si o no?... No lo tenía muy claro.
"Volar es fantástico, qué sensación más poderosa!" - Pensó entusiasmado el gran asesino en tierra y moderno Icaro de low cost.
( Continuará )