"Og!, Og!, Og!, Og!, Og!, Og!, Og!, Og!..."
Felisa Calvo estaba gozando como jamás de los jamases gozó en su muy aburrida vida de niña sufridora y funcionaria uniformada.
"Más!, Más!, Más!, Más!, Más!, Más!, Más!..."
Realizar el acto sexual con aquel fenómeno de la naturaleza masculina era lo mejor que le había pasado en sus últimos veintisiete años, los que tenía.
"Empuja!, Empuja!, Empuja!..."
Cielo Santo, ningún hombre sabía empujar como aquel portento!... Los rítmicos empujoncitos la conducían directamente al Séptimo Cielo.
"Ya llego!, Ya llego!, Ya llego!..."
"Llegas tú?!, Llegas tú?!, Llegas tú?!..."
Y llegó. Llegaron. Unísonamente les envolvió el climax máximo del coito.
Ya llevaban una semana dale que te pego y aún lo saboreaban como una novedad grandiosa. Y no era fácil ligar para Calvo, y mucho menos con un superdotado como el que ahora mantenía su super cosa dentro de ella, y es que Calvo era de las que consideraban importante el tamaño. Y no le era fácil por culpa de su gordura y por ser feucha de cara. Así que estaba de enhorabuena. "Congratulations!", felicitose a sí misma. Y además se lo encontró en la calle!
Rosendo trabajaba como mimo en la calle Comandante Von Diviesof* Y para colmo de colmos, era celoso, cosa que la ponía más cachonda todavía. A poco de conocerse la dijo:
- Tengo celos de ese compañero tuyo con el que te pasas todo el día patrullando.
- Valdeminguilla?!..., Pero si es subnormal!... Anda ya, me iba a liar yo con Valdeminguilla!... Antes me meto a monja en el Palmar de Troya!
(El gran hombre descansando en un paréntesis de su actuación)
Rosendo Cabello hacía un número de mimo, algo ya muy visto, pero tenía su clientela fija de pasmados. Vestido color dorado y pintado de idem, representaba a un duro vaquero del Far West. Cuando le echaban una moneda hacía malabarismos con la pistola y simulaba pegar tiros.
Entre sus espectadores asiduos estaban Don Angel Luis y sus dos nietecitos. Nuestro querido asesino les daba monedas a los niños (de las de menos valor, por supuesto) para que se ejercitasen en la caridad cristiana a cambio de ver en acción al émulo dorado de John Wayne.
La fantasiosa Encarnita abordó una vez al mimo: "Eres un vaquero de verdad?" Su abuelo tuvo que intervenir: "El señor no puede hablar, Encarnita, es un mimo" Pero el precoz y escéptico Manolín tenía otra idea formada: "Vaya trabajo más ridículo el de este soplagaitas"
Los enormes globos carnosos de Felisa Calvo seguían estando enormes en posición horizontal, libre ya del cow boy y su misil cuerpo a cuerpo.
Encendieron cigarrillos, pues ambos eran adictos al vicio no condenado por la Iglesia.
- Te ha gustado?
- Mucho, picha brava!
- En qué estás pensando.
- En ti, mi amor.
Pero era mentira, en ese momento su cabeza estaba ocupada en el destino que le habían dado para el día siguiente. Valdeminguilla y ella (osea, el "subnormal" y ella) iban a sumarse a otros compañeros en un control de armas blancas que iba a tener lugar en un parque público muy frecuentado por jubilados, pajilleras, camellos y otros presuntos ciudadanos.
Don Escolástico Navacerrada San Fermin, Jefe Superior de la Policía, sentía el miedo en su cuerpo por prinmera vez en muchos años. Aguardaba con la mirada clavada en el teléfono la llamada anunciada del Ministro. Sería para destituirle?... "Mierda puta, todo mi prestigio profesional por los suelos!"
(Continuará)
*Héroe de la carrera espacial y primer astronauta charnego.