( Fernando Guillén en su famoso Don Juan Tenorio de Estudio 1 )
Don Graciano atacó con su voz engolada y una mirada que él suponía seductora, aunque más bien era de cordero degollado. El efecto resultaba más cómico que dramático, pero el maestro se sentía como Fernando Guillén en el célebre Tenorio que este interpretó para un Estudio 1.
- Oh, sí, bellísima Inés... espejo y luz de mis ojos... escucharme sin enojos... como lo haces, amor es!... Mira aquí a tus plantas, pues... todo el altivo rigor... de este corazón traidor... que rendirse no quería... adorando, vida mia... la esclavitud de tu amor.
Doña Purita debía entrar inmediatamente al pie de "tu amor", pero no entró. Se hizo un silencio tenso. Teresita no pudo contenerse y se lanzó como improvisada apuntadora:
- Callad, por Dios!... Callad, por Dios!...
Don Graciano no sabía si asesinar con la mirada a Doña Purita o a Teresita. El, que se tenía por un actor y director muy serio, no soportaba estas "informalidades de comicastros" Y al fin se arrancó Doña Purita.
- Callad, Por Dios... oh, Don Juan!... que no podré resistir... mucho tiempo sin morir... tan nunca sentido flan.
"Vaya, lo dijo!" - Rabió por dentro Teresita. Y Doña Purita ya no dio pie con bolo desde el momento del flan.
- Oh, callad, que cayéndonos... el cerebro arde mi corazón... bebiendo un filtro de Satán sin duda...
- Basta, basta! - Exclamó Don Graciano con el semblante enrojecido por el cabreo, pero tratándo de contenerse. El elevado tono de voz despertó a Doña Ignacia Rebolledo, la cual se puso rapidamente las gafas de leer, asumiendo el rol de ayudante de dirección.
Doña Purita estaba avergonzadísima, pero lo que más la molestaba era que Don Bienvenido se había echado a reír.
Las risas eran fingidas, pero fingía estupendamente porque era muy buen actor. Se trataba de su venganza contra este callo de mujer que le habían asignado como compañera de casting, una bruja presumida y metomentodo que no tenía ni puta idea de dramatización y lo único que había hecho era reirse de él. "No me extraña que el asesino en serie quiera matarla, es una vieja borde inaguantable!" Don Bienvenido se sentía herido en su orgullo porque él era muy buen actor, aunque no había conseguido hacer carrera por culpa de su estrabismo, lo cual le limitaba profesionalmente, pero en tiempos hizo sus pinitos como actor de radionovelas y doblador. Actualmente regentaba un pequeño negocio familiar, una tiendita en la Avenida Ministra Teresa Coscojuela: "Embutidos Badalona"
El maestro Hernando se repuso del sofoco y dirigió la palabra a sus comediantes.
- Bien, disculpemos a la compañera Purificación porque hoy no es su día. Todos los actores sufrimos alguna vez eso que tiene un nombre tan horrible: "pánico escénico" - Tomó aire e impostó la voz - Queridos cómicos, quiero comunicaros una cosa: Además de la obra que vamos a montar, "Cuatro ramos de flores para cinco damas", original de Heriberto Jardiel Pucela, que es mi seudónimo como autor dramático - Sonrió e hizo una pausa esperando un oh! o un aplauso, pero nadie reaccionó - ... tenemos también el compromiso de todos los años con el belén viviente del centro cívico, el clásico belén que, como ya sabeis, lo hacemos en la Plaza de la República Bolivariana de Venezuela, y para lo cual también se precisa el concurso desinteresado de actores y actrices entusiastas como ustedes o vosotros. Pero en esta ocasión nos ha surgido un pequeño problema que esperamos solucionar en breve.
Purita le hablo por la bajo a Teresita.
- El bizco se ha reído de mi.
- Anda, y tú te has reído de él!
- No, a mi me ha dado la risa, que es distinto.
- Vaya por Dios!
- Ay, hija, que me has dicho eso de la mierda y parece que se ha cumplido, porque el casting me ha salido como una mierda. Ay, Dios, estoy diciendo palabrotas por tu culpa, Teresita!
- Por favor, señoras, que estoy hablando!
Don Bienvenido volvió a reírse.
( Continuará )
"Una película son el guión y los actores; los demás estamos para adornarla" ( Fernando Méndez-Leite, director )