- Te gusta Molina, eh?
- Joder, Guarromán, no tienes derecho a hacerme un interrogatorio sentimental, vale?
Apareció Valdeminguilla corriendo con la lengua fuera y el rostro desencajado.
- Compañeros!, compañeros!... Máxima urgencia!..., hay un niño que quiere tirarse por el balcón de su casa.
Cuando Calvo y Guarromán llegaron al lugar del suceso, ya lo habían hecho otras patrullas, además de varias ambulancias y un enjambre de curiosos. Varios agentes se dedicaban a apartar a la chusma y otros a colocar cintas de "no pasar, línea de policía" o vallas de metal.
El chusmerío hacía fotos o grababa en video con sus móviles y tabletas al "niño suicida" Allí arriba, colgando del balcón del tercer piso, una sábana mostraba su dramático mensaje: "REBINDICO BER A MI AGUELO" Y junto a la pancarta, sentado peligrosamente en la barandilla del balcón, Manolín contemplaba al público que se había congregado para verle.
- Su puta madre!... como sople un poco de viento, lo tira. - Dijo uno de los curiosos morbosos.
Su santa madre estaba siendo atendida por un sicólogo. A Encarnita se la habían llevado a casa de una vecina para que no se traumase. Al balcón no se podía acceder porque Manolín había dicho que si se acercaba alguien se tiraba. La situación estaba muy jodida, el enano podía estamparse contra el duro pavimento si perdía el equilibrio. ( Pero tan sólo si perdía el equilibrio porque su propósito no era saltar, sino llamar la atención de todo el mundo para que leyesen lo de la "rebindicación" y se solidarizasen con un niño víctima de una madre cruel que no le permitía visitar a su "aguelo") Y entonces llegaron los bomberos y se afanaron en colocar un colchón grande, pero el peligro seguía existiendo en teoría porque el suicida podía caer fuera del colchón.
Unos minutos antes se había desarrollado esta conversación entre el mandamás Lopategui Serranillos y el inspector Molina.
- Confío en usted como "negociador", Molina, le corresponde nada menos que negociar la salvación de una vida humana. Churriguera, que ya se ha dedicado a esto otras veces, está con un gripazo tremendo, y de los sicólogos civiles no me fio un pelo.
- Pues yo no soy un "sicólogo policial", jefe.
- Es igual, no discuta la orden, Molina, creo en su capacidad para hacerlo. Consiga que ese niño no cometa una locura, entendido?... Ah, un dato por si le sirve: el crío es nieto de nuestro conocido Alegre Santaflauta.
- Bueno, pues si se trata de que quiere ver al abuelo, podríamos llevarle al abuelo.
- La madre se niega, ha dicho que su casa "no la pisa ese asesino", fíjate como está el cotarro. Y nos tememos que si aparece el viejo, la madre puede armar tal escándalo que provoque el suicidio del niño. De hecho he colocado a un agente en el portal para que le impida el paso en el caso de que le de por presentarse.
- La hostia!... Y no pueden convencer los sicólogos a esa mujer para que permita acercarse al abuelo?
- Está en una crisis nerviosa del carajo y no se deja ayudar. Molina, no más palabras, el tiempo corre en nuestra contra.
- Te encuentras mal, Guarromán?
- Es la impotencia, tía, no puedo soportar la situación. Sólo la idea de de que el niño se tire sin que podamos evitarlo...
- Enseguida enviarán a alguien para que hable con la criatura, nosotros sólo podemos hacer lo que estamos haciendo. Oye, desde aquí no le distingo bien, pero me parece que ese es el nieto de Angel Luis Alegre.
Lo que estaban haciendo era movilizar a los curiosos cada vez más lejos del portal, porque no todos se mantenían en tenso silencio, algunos habían empezado a gritarle al niño y se oía de todo: "No te tires, chaval, no seas tonto!"; "Se bueno, cariño, vuelve con mamá!"; "Quieres que te compre un pastel?!"; "Te regalo una camiseta de Cristiano Ronaldo!"...
A la chusma se estaba sumando una legión de vendedores ambulantes, reporteros de televisión, carteristas marroquís, gitanas rumanas mendigas, encuestadores, vendedores de prensa marginal y una promoción de coca cola zero que regalaba botes pequeños. También se vio a un jefe indio apache perfectamente aderezado con su indumentaria y pinturas de guerra, era el desamparado Florencio Cabello que había interrumpido su quehacer artístico callejero contagiado por la masa humana que se dirigía al lugar del "espectáculo"
Desde tiempos inmemoriales el populacho se ha sentido atraído por los autos de fe, hogueras humanas, guillotinas, ahorcamientos o paellas gratis para 500 personas.
( Espectáculos gratuitos de interés público - incluídas las delicias gastronómicas - para disfrutar en familia, sobre todo si el tiempo acompaña )
Valdeminguilla le dijo a una gitana rumana que era ilegal mendigar con un bebé, y como respuesta recibió un escupitajo en toda la cara, lo que provocó las carcajadas ruidosas de un grupo de jovenzuelos anti-sistema que vaciaban litronas sin ninguna moderación. No fue el único tropiezo del caótico uniformado en aquella jornada aciaga. Horas después, el Super se arrepentiría una vez más de haberle liberado de los retretes.
( Continuará )
Falta menos de un mes para que termine este novelón... si usted no lo remedia con su comentario.