
"Reirse de la desgracia ajena" es una frase hecha que motiva el equívoco. No nos reímos de un enfermo de cáncer o del señor que se ha convertido en un guiñapo troceado y sanguinolento después de lanzarse a las ruedas del metro. Y estas sí que son desgracias y gordas. Tampoco nos reímos de los niños desnutridos o de las mujeres maltratadas. Todo lo contrario, tales situaciones - parodiando al autor de El Piyayo - nos causan "un respeto imponente"
Nos reímos de los más bajitos, de los gordos, de los orejudos, de los narizotas, de los cojos, de los bizcos y de los que tienen micropene, entre otros "no agraciados" por la Madre Naturaleza. Consideramos desgracias, defectos o taras lo que no se puede evitar porque nacemos así. Como si hubiese un modelo del que copiar y todo lo demás fuese anormal y por lo tanto irrisorio. Somos así de patosos y mezquinos. Nos consideramos "perfectos" cuando no hemos nacido gordos, enanos, jorobatos, patizambos...
Pero voy a hablar sólo de los altos y los bajitos. Los bajitos, aunque empleemos el "diminutivo cariñoso" tienen peor prensa que los altos, al menos hoy en día. Los exageradamente altos eran monstruos de feria en tiempos antiguos y ahora son estrellas del baloncesto y, por ende, respetados y admirados por multitudes de fans. Y muy bien pagados, que todo hay que decirlo.
Al contrario, los bajitos siguen siendo la alegría de la huerta, víctimas del cachondeo de los que nos consideramos de estatura "normal", y me incluyo. Parece que es más cabrón Aznar si en vez de decir "el cabrón de Aznar" decimos "el enano cabrón Aznar" Y Franco no ha sido lo suficientemente tirano si no le agregamos a su crueldad manifiesta las taras físicas correspondientes: "pichafloja", "enano", "paticorto"...
Los enanos más utilizados para "hacer risas" han sido siempre los enanos "acondroplásicos" ( y esto sí es una desgracia) los que antiguamente eran bufones y monstruos de feria y más tarde se convirtieron en "enanitos del Bombero Torero" o en "proyectiles" de discoteca. ("Lanzamiento de enanos", una fiesta que suscitó una gran polémica) Estos enanos abundan en las obras maestras de la pintura (Ahí tenemos, por ejemplo, a Mari Bárbola y Nicolasito Pertusato, en Las Meninas de Velázquez, foto de arriba) y también han sido muy utilizados en literatura. En "Los Pilares de la Tierra" hay un enano que exhibe su portentoso pene en una feria. (Esta es otra, el mito de los enanos sexualmente superdotados) y en "Te daré la Tierra", de Chufo Lloréns, aparece entre los protagonistas un enano vidente.
Hay que diferenciar a los enanos "típicos" (los acondroplásicos) de los bajitos que no se consideran enanos, pero a los cuales los martirizamos con ese descalificativo. Entre los famosos me vienen a la memoria, aparte del "enano cabrón Aznar", el difunto Torrebruno, Marcelino Oreja, José María García, José María Iñigo, Joselito el cantante, Dany de Vito, Tom Cruise, el difunto Humprey Bogart, Leo Messi, Martí Galindo...
Yo conocí al famoso bajito "Don Pepito", actor en muchas películas de Mariano Ozores. Coincidimos en la grabación de un spot televisivo navideño para Galerías Preciados. Era un tipo inteligente y de lo más entretenido. Había escrito muchos temas de los que hoy se consideran clásicos del cancionero español.
También hay muchas famosas enanas. Me vienen a la memoria en este momento al menos una docena, pero no las voy a citar en homenaje a su inteligencia. Las mujeres bajitas saben tomárselo con pragmatismo y sentido del humor. Saben asumirlo, al menos aquellas a las que yo he tratado. Y las que no, se ponen unos tacones altísimos, como Doña Letizia, y asunto concluído.
Quiero terminar con dos verdades.
1 = Los hombres tenemos idealizadas a las mujeres altas, pero nos casamos con las bajitas, que son más numerosas.
2 = Nuestros padres han sido más bajitos que nosotros, y nuestros abuelos más bajitos que nuestros padres. Así pues, todos somos descendientes de "enanos"

